
Ante la unión de espíritus leales, no dejéis,
Que ponga impedimentos. No es amor
El que al percibir un cambio, cambia.
Oh no, el amor es un faro incólume
Que contempla las tempestades sin moverse ,
Es la estrella que guía la nave a la deriva,
De un valor ignorado, aún sabiendo su altura.
El amor no es juguete del tiempo, aunque el carmín de labios y mejillas
Caiga bajo el golpe de su guadaña;
El amor no se altera con sus cortas horas y semanas,
Sino que se afianza incluso hasta en el borde del abismo.
Si esto es error y me lo demuestran,
Nunca escribí, ni ningún hombre nunca amó.
