En el descanso de la segunda escalera se detuvo a arreglarse un poco y no parecer acalorada, como si hubiese escapado de algún psicópata. Lo vio y lo ignoró, definitivamente nada había cambiado, aunque él no se percató de su presencia, estaba muy metido en la conversación que comenzaba con una joven muchacha, ¿De dónde había salido ella? ¿Por qué se conocían? A pesar de las preguntas, sabía que no tenía derecho a sentir celos, y se podría decir que no los sentía, quién sabe. Se acercó a Tom, su amigo, lo saludó, lo molestó un rato, hasta que este le comentó que Alejandro estaba ahí, ella se dio vuelta como si no se hubiera dado cuenta, se sentía tan cínica, pero ya estaba ahí, ya había comenzado a interpretar ese papel y debía mantenerlo, hizo como si poco le importara y siguió conversando. Al cabo de unos minutos, decidieron acercarse donde Alejandro se encontraba.
¿Será que de verdad nada había cambiado? Por un segundo así parecía. Él abandonó la conversación que mantenía con esta chica, estaban frente a frente, sin decir palabra, aunque su saludo fue cálido más de lo que ella suponía que debía ser, un abrazo definitivamente no era algo que ella esperara, aún así, no sabía que decirle. Se hicieron las típicas preguntas de rutina como para ponerse al día, aunque poco recordaría ella después los detalles de aquel breve encuentro. Era hora de partir y aunque no hubiera tema, el silencio le era cómodo. Estaban ahí los dos, bueno, había más gente, pero parecían no existir, parecía que se podría prescindir de ellos, y eso la asustó un poco, mucho tiempo había pasado esperando que ese sentimiento se acabara como para que en dos segundos el destino le demostrara que aún seguía estancada en él. Miró a Tom e intentó hacer que la conversación fluyera por ese lado, pero tampoco resultó. Finalmente se despidió, aunque le hubiese gustado tener más la atención de él, comprendía que era lo que era, nada más que una ilusión, nada más que un buen recuerdo, nada más que dos conocidos, si es que se les podía llamar así, y de ese modo debía ser.
Se marchó intentando no mirar hacia atrás. Ellos habían seguido si camino también y todo volvía a la normalidad, excepto una cosa. Algo dentro de ella comenzó a aflorar con más fuerza. Todas aquellas emociones contenidas, no procesadas, se volvían consciente ahora. No aguantó y llamó a una amiga. No tenía intención de subir a clase, pero sabía que debía hacerlo, aunque antes debía calmarse- ¿Aló? - sonó desde el otro lado del auricular - lo vi, apareció Alejandro, lo vi, y estoy a full - fue lo único que pudo decir a consciencia, temblaba de pies a cabeza y sabía que no era precisamente un problema de salud, el corazón parecía que se le saldría por la boca y no era por correr una maratón. Nada había cambiado. Rayos, 5 años después y seguía teniendo ese poder sobre ella, seguía evocando en ella un bloqueo cognitivo tal que la noqueaba pero que le encantaba. Era como si olieras el olor de la marihuana tras años sin sentirla ni estar cerca de ella, después de haberla olido durante un año completo.
Sabía que la próxima vez que lo viera podría ser en otros 5 años más, si es que, pero eso le bastaba"
Primer ciclo 2012