Ese día fue simplemente extraño,
Sentí cómo se abrió algo en mí,
Un herida que creía cerrada,
Una herida que nunca vi,
O que creí que ya no existía.
Creí que era fuerte,
Y quizá lo soy.
Creí que era amor,
Y quizá lo soy.
Pero no dejaba de llorar,
Lloraba y lloraba sin parar,
O sólo trabajaba o lloraba,
No había más...
Hasta que luego de culparte
Luego de entenderte,
Luego de cuestionarme,
Me di cuenta...
El problema no es que no sepas qué hacer,
El problema no es si estás o no confundido,
O si me quieres o no...
El problema es que yo no sé qué hacer,
Porque por un lado te quiero, me quiero,
Por un lado sé que debo perseverar,
Sé que vale la pena, sé que es lo correcto,
Pero por el otro ¿cuál es el límite?
¿Cuál es mí límite?
¿Debo desistir e irme por amor propio, por salud?
Si me quedo, respeto mi esencia y soy coherente conmigo misma,
Pero si me cuido a mí misma.
¿Qué hacer cuándo lo que quiero y lo que no son lo mismo y contrarios a la vez?
Dios ¡Cómo me has hecho crecer, sufrir, amar!
Y lo peor es que no debes tener ni la más mínima idea
De todo lo que he vivido desde de que te conocí,
De todo lo que he llorado y cuestionado desde que te conocí,
Y aún así, no sé qué hacer...
¿Estoy equivocada?
Porque las voces en mi cabeza me dicen que no,
Que estoy en lo correcto,
Aunque no sea lo bueno.
¿Qué hago?
¿Qué hago?
¿Qué hago?
Estoy confundida,
Y de nada sirve hablar,
Porque sólo una persona podría darme la paz que necesito
Y no eres tú,
Es Dios,
Aunque a veces sienta que lo dejo tras la puerta,
Otras siento cómo quema su presencia en mí.
Estoy tan confundida...
¿Debo ser todo el amor que siento que soy?
¿O debo reprimirme y alejarme?
¿Cómo se controla todo esto?