martes, 31 de diciembre de 2019

Desafíos

Se supone que cada persona llega a tu vida en el momento perfecto para enseñarte algo, y se supone que es exactamente tu habilidad la que debo aprender yo, a que no duela, a que no me importe, a que no sea personal, y creo que voy por buen camino, pero la ansiedad juega una mala pasada, todo el tiempo, pero creo que le voy ganando ahora que tengo respuestas que antes no, ahora que sé qué es lo que hacemos, o en parte...
Sé que quiero seguir, no porque me vaya a enamorar, sino porque sé que aunque al final duela, me hará bien si logro ser la alumna aplicada que logre aprender lo que debo, y estoy decidida a hacerlo, por mi.
Quiero arriesgarme, ¿quieres tú?, da igual la verdad, debo hacer afecto lo que comprendo tan claramente en las cogniciones, necesito no tener preguntas, o más que eso, no esperar respuestas.
Aceptar, aceptar, aceptar, amarse, amar...
Me cansé de la lógica que nos ha implantado la sociedad en la que el hombre debe hacer tanto y la mujer debe esperar cual doncella en la torre, me cansé de creer en cuentos de hadas, creo en el romanticismo, creo en el amor, creo en dar hasta que duele, pero compartido, creo en todo eso, y no quiero dejar de creer, pero no creo en princesas vulnerables, no creo en príncipes forzados a hacer cosas que no quieren. Me aburrí de las exigencias sociales que nunca entendí, y que ahora, después de tantos años, por fin tiene sentido que nunca lo haya hecho...
Quizá no soy una rebelde valiente, quizá soy una cobarde, pero si se trata de amor, a quien sea, ya no tomaré reparos, porque el amor principal soy yo, y si amar a otros para mi es alimentar mi alma, entonces amaré, aunque duela, trabajando por que no lo haga, o cada vez menos, pero sin dejar de amar, porque al final... ¿qué somos sin amor?
Me aburrí de los designos sociales que te dicen que debes amar en la medida en que te aman, pero estamos todos tan heridos y temerosos que al final nadie se ama... así que, soy una convencida de que uno debe amar, no según cómo te amen, sino según cómo te amas. Darlo todo, y evaluar si la otra persona es capaz de recibirlo o no, pero no amar esperando algo a cambio, porque eso no es amor.

En fin, me fui al amor, pero no al amor romántico de pareja, sino al amor como sentimiento general, el que busco, al que aspiro, el que me interesa, el que me ayudará a querer estar, sin estar.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Violencia

En un mundo donde todo está al revés, incluso la violencia es validada y repudiada en un mismo discurso, pero ¿cómo puede ser eso posible?
Nos pasamos los días diciendo que no podemos permitir esto, que no podemos permitir lo otro, pero cuando se trata de nuestras conductas, encontramos las mejores justificaciones hasta para las cosas más atroces que uno se puede imaginar, mientras que cuando nos percibimos como víctimas o  esta es alguien cercano o cercana, no dudamos ni un segundo en linchar al ser humano que, consideramos, es culpable, llegando incluso a desearle la muerte o, lo que es peor aún, a torturarlo y hasta asesinarlo, pero a la vez nos llenamos la boca con mensajes de paz, amor e incluso de unidad, cuando no comos capaces de ver y menos respetar a otro en la calle, en un ascensor, en una tienda comercial, en el trabajo mismo que se realiza diariamente...

¿Cómo podemos pedir que nos vean si siquiera nos vemos entre nosotros?

Tú la víctima

¿Qué se dice cuando no hay nada que decir?
Creo que no debería pasar que una hija mantenga relación con su padre solo para no hacerlo sentir mal, porque la verdad es que no lo necesita en su vida, aprendió en su adolescencia que no iba a estar, y que tendría que aprender a lidiar con ello, aunque sabe que el patrón que escoge de hombres es exactamente ese, mientras que al que aspira es a uno completamente distinto, pero ¿cuál es el límite?

¿Cómo decir lo que tienes atragantado porque las dudas no te dejan gritar? porque al final ¿qué fin tiene el decir las cosas cuando hay verdades que pueden dañar, que pueden doler y que no han sido pedidas?

Pero a la vez, qué triste que un padre le diga a su hija "te amo" y esta no sea capaz de decirlo de vuelta, no por dolor, sino porque no le nace. Eso no debería pasar, que te amen y tú no amar, y no ser capaz de decirlo porque ¿qué sentido tiene?

¿Qué sentido tiene gritarle en la cara que no es tu padre, que nunca estuvo realmente ahí, que se rindió, que es exactamente como a quienes critica, un flojo quedado, que no fue capaz de luchar por su familia, que no fue capaz de mostrar que era un hombre real, un hombre que comete errores y los asume y no uno que se hace la víctima constantemente por sus desgracias, pero no es capaz si quiera de tomar una hora médica cuando tiene pulmonía, simplemente bajo el argumento de que no confía en quienes estudian 7 años para aproximarse un poco más a la realidad de su cuerpo de lo que él estará nunca? Que es una persona violenta escondida bajo un discurso de paz y solidaridad limitada ya que, es solo cuando le conviene, solo cuando es posible, solo cuando... pero si es solo cuando, entonces no es válido, porque no lo es nunca, por mucho que lo pregone a los 4 vientos.

Que triste que te digan "te amo" y que no te responsan, y que no seas capaz de ver que nunca moviste realmente un dedo, o peor aún, que cuando lo hiciste, no tuvo ningún impacto positivo y esos recuerdos fueron enviados a la papelera de reciclaje del CPU mental y fue vaciada hace años, opacando esto a todos recuerdos positivos, las acciones que pudieron parecer pequeñas y quizá para tí requerían mucho esfuerzo, pero es triste. 


Serpientes y escaleras

¿Quién eres?

¿Eres acaso ese hombre que puede llegar a sentir un millón de síntomas y derrumbarse o aquel que inventa y simula los síntomas solo para tomar ventaja de ellos? ¿Eres aquel que ya se encuentra en el camino a la madurez y a quien ya no le nace salir de fiesta cada noche como loco adolescente y quedar ebrio en cada ocasión o quien mentiría al respecto por lo que puedan decir? ¿Eres aquel hombre preocupado que simplemente va viviendo y se protege por temor a ser dañado de nuevo o a querer nuevamente volviéndose vulnerable al dolor o simplemente eres un idiota más sin corazón? 
¿Quién eres? ¿Qué clase de persona eres? ¿Cómo puedo relacionarme con alguien a quien no veo? y no hablo de ver con los ojos, sino con los sentidos, con mi cerebro, con mi alma, ¿cómo puedo? ¿será que estoy desesperada por aferrarme a lo que sea o que efectivamente es mi tiempo para aprender a que las cosas simplemente no me importen tanto? ¿Por qué tendría que aprender algo que va contra mi esencia? Porque preocuparme ES parte de mi ¿qué más debo perder? ¿he perdido algo ya o nada en absoluto? ¿debo hacerlo? ¿debo perder? 

¿Cuál es el límite entre flexibilizar, dar una oportunidad o perderse uno mismo y faltarse el respeto aceptando o cambiando aspectos que no debería? ¿existe realmente un límite? 
Sé que no quiero pasar por esto de nuevo, por esa inestabilidad que me produce la incertidumbre, el no saber si estoy haciendo bien o mal, donde ya no sé si la voz que me habla lo hace porque ve un patrón, porque está asustada o simplemente porque tiene razón. 
No voy a pasar por esto de nuevo, juro que no de nuevo. Esta vez tendré el control, sí, ese que a veces siento que pierdo, ese, ese mismo lo tendré, y no me volverá a pasar, porque no estoy dispuesta a perder-me por alguien más. 

Pero a veces es difícil no pensar, no darle vueltas a las cosas, sobre todo cuando tu mente tiende a ir a mil por hora y tú corazón literalmente te hace sentir la ansiedad que producen los pensamientos agitándose, yendo directamente a tu garganta en cada palpitación, mientras tu cerebro lucha consigo mismo por minimizarlo todo, por "dejar que fluya", no acelerarse, no pensar al respecto, no "pasarse royos", pero es difícil, es jodidamente difícil y a veces falla en el intento. 

El cerebro se cansa y sigue dando la pelea una y otra vez, pero los pensamientos lo invaden, toman vida propia y reanalizan cada situación, movimiento, cambio, mirada, indiferencia, tono, cada todo... 
Y crees que gana la batalla cuando comienzas a sentir que tu corazón vuelve a estar en tu pecho, a un ritmo unísono con los pulmones, generando una melodía tranquila, relajante, funcional, donde los pensamientos que tanto te atormentaban en esa batalla parecen ridículos, sin importancia, hasta que vuelven con más fuerzas, pero ganas otra vez... Y todo ayuda, y nada sirve, en una batalla sin fin. 

Y todo ese remolino tan solo por un par de dudas que crecen como bola de nieve, que toman fuerza tal tornado, y lucho, juro que lucho, pero las dudas son tantas, los miedos son tan grandes, la inocencia es tan fuerte, que temo, temo equivocarme de nuevo, volar sola sin alas, y apostar por alguien que no existe, no por ilusiones o expectativas, sino porque no sabe quien es... 

¿Tan difícil es encontrar las respuestas? 
¿Qué decir cuando no hay nada que decir o peor aún, cuando no puedes decir nada? 
¿Cuál es el límite? ¿quién dicta qué es lo correcto y qué no? ¿quién decide cuándo es tiempo de hacer o dejar de hacer? Y, ¿por qué cuesta tanto dejarse llevar sin pensar?
¿Qué se dice cuando no hay nada que decir?
¿Cómo decir lo que tienes atragantado porque las dudas no te dejan gritar?
¿Por qué callar lo que no daña si no es por miedo a las consecuencias al temor de otro?
¿Cómo hacer para escuchar cuando nadie habla?
¿Cómo hacer para hablar cuando no sabes si la otra persona está preparada para oírlo?

¿Como saber cómo, qué, por qué, dónde y cuándo? 

Me siento agotada, y necesito paz mental, necesito estabilidad, necesito seguridad, pero ¿qué hacer cuando todo eso parece tan lejano, tan irreal?