
Recato. Libera mi alma de tus ataduras y permítele volar disfrutando de cada aroma, sonido y sabor que esta tierra nos regala. Dale la libertad de contemplar cada color del verde campo, las diversas tonalidades que la rodean y la belleza de un paisaje que hoy navega en mi imaginación. Recato, a ti he de dirigirme implorando no lastimes a este necio corazón, que solo anhela con aprender a amar. Es pequeño, necio y hasta a veces ingenuo e inocente, sabe lo que hace, pero se deja llevar, por favor, perdónalo y déjalo volar.
Cordura. A ti te pido me abandones de modo temporal y de este modo dejar que la locura me bañe con su canto y guíe mi camino hacia su preciado y tan anhelado destino para así lograr caminar juntos en este laberinto, y romper el paralelismo para lograr por fin ser tan solo uno en un camino.
Deseo. Exprime cada recóndito espacio de mi ser y no permitas que me libre de ti. Guía mis manos y mi piel y ayúdalas a recorrer la felicidad en busca del elixir.
Ilusión. A ti te pido elevarte hasta lo más alto del cielo, sin importar cuan grande sea la caída después, pues creo poder soportarlo si te atas al deseo y se juegan con el amor.
Amor. He de rogarte llenes cada recoveco útil e inútil que encuentres albergado en mí, lléname de suavidad y ternura, y cúbreme con tu luz color rosa.
Odio. Lucha y entrégame la fiereza necesaria para mantenerlo a mi lado. Corre a mis brazos y átalo a mis labios que con fervor lo llaman.
Y a ustedes me dirijo hoy y les pido un segundo de atención, para disfrutar este momento; no tengan compasión y cumplan su labor que en este instante nada es importante; no quiero que se detengan aunque mi cuerpo lo implore a gritos, continúen por favor, jueguen con cada parte de mi ser, que mañana nada quedará y hoy seremos solo él y yo.











