
No sé escribir nada que quiera decir,
Que comience por mí y no termine en ti.
Habiendo pasado el tiempo, debería saber hacerlo,
Pero no conozco el camino, y ya parece un tormento.
En cada cosa que expreso, y en cada cosa que pienso
Puede ser un largo texto, pero termina convertido en verso,
Ya no sé cómo se escribe un ensayo, o un libreto,
Quizá nunca lo supe, y ahora lo noto en serio.
No quiero forzar las palabras, pero a veces no queda remedio,
Hay algunas que salen sin permiso, y otras se quedan dentro
Haciéndome sentir que he errado en cada intento
Haciéndome creer que ya no siento, que ya no pierdo.
No quiero creer que hoy en este sueño,
Pueda caminar mil veces, sin pisar el cemento,
Y no quiero despertar, si debo ser sincero,
Pues en la realidad, ya no estará tu cuerpo.
Y nuevamente vienes al verso,
Es imposible no tenerte, ni sentir tu cálido beso.
Imaginar tu rostro y no ponerme tenso,
Pues la ironía me inunda cada segundo y se hace extenso.
Cuando por fin siento que te tengo,
Que desde luego, ha llegado nuestro momento,
Cuando le digo al mundo que te quiero,
Es cuando nuevamente, desapareces, y te pierdo.
He pensado que una maldición ha venido con el viento
No sé quién la ha mandado, solo sé que es verdadero.
Porque cada paso que te siento, cada aire que te beso,
Es un minuto más sin ti, una ilusión rota, es otro fallido intento.
Ya no sé si lo que escribo es una historia o es puro cuento,
Si me lo cree alguien, o siquiera si yo me lo creo,
Las dudas vienen y van como si fuera mi deseo
El que acaricia lentamente, cada uno de estos versos.