domingo, 25 de agosto de 2013

Proceso incierto pero divino.


Cuando te tengo cerca, no me salta el corazón
Me dan ganas de mirarte, pero no se detiene mi reloj. 
Cuando te tengo cerca, no pierdo la conciencia,
Ni me dan esas ganas locas de sacarme la ropa. 

Cuando te tengo cerca, no se para el tiempo,
pero si se convierte en un agradable momento. 
Cuando te tengo cerca, no muero porque me abraces,
pero no me molestaré si un día lo haces. 

Cuando te tengo cerca, no me pongo nerviosa,
no pierdo los estribos ni me pongo cocoroca. 
Cuando te tengo cerca, lo debo confesar,
me muero porque un día te acerques a conversar. 

... 

Y poco a poco ¿vas buscando conversación? 
¿eres así con todas o solo soy yo?
Porque un día simplemente te metiste 
y así como llegaste te fuiste. 
Porque un día te sentí completamente distante
y al siguiente, simplemente te acercaste. 

Buena disposición, ¿laborioso tal vez? 
Me tomaste la cintura y no se si quiera si pensé. 
Intenté crear conversación preguntándote alguna estupidez, 

pero creo que no miraste ni una sola ves. 

Me confundes, ¿que no lo ves?

De alguna forma creo que me debo mover. 
Acercarme a ti aunque no se cómo hacer.

Aunque sigo esperando el día que te acerques 
y no desaparezcas. 
Que te quedes, y yo simplemente ser sincera. 

Que no me quitas la respiración,
Que no diré que contigo estoy mejor
Que no me muero si pasa un día y no te veo,
Pero creo que conocerte, será mi deseo. 

...

Quizá si sigo intentando dejar de pensar,
las cosas simplemente pasen o no lo hagan, y ya. 

martes, 20 de agosto de 2013

Feliz cumpleaños.

Miré el reloj. Era exactamente media noche. Pedí por un buen día, una buena semana, o que se yo, por cosas buenas y comencé mis historias mentales mientras ordenaba la cocina. Algo era distinto esta noche. Me sentí de pronto melancólica. No me había sentido así hace mucho tiempo, y hoy no había sido un día para sentirme así tampoco. No digamos que fue un día memorable, pero tampoco uno malo. Es de los que simplemente son. Las historias tomaron un tono oscuro y una angustia invadió mi pecho. Caras, imágenes, temores, anhelos, necesidades, se aproximaron en torbellino a mi cabeza y no podía armar una historia. Tenía los mismos trozos todo el rato, tenía la misma historia que partía de distinto modo, aunque el fondo era el mismo: yo en estado de shock y alguien abrazándome. Bueno, no era cualquier alguien, pero si lo miramos bien, si, es cualquiera, es un desconocido. 

Continué intentando crear historias para distraerme, pero no podía, la angustia en mi pecho era intensa. Una parte de mi tenía la necesidad imperante de llorar desconsoladamente y ser acurrucada, otra parte de mi simplemente necesitaba llorar, y la otra las observaba preguntándose qué sucedía pero ¿importaba? pues esta tercera parte no lo sabía, y comencé a divagar mezclando historias y un conjunto de preguntas y respuestas entre mis tres partes, mientras la principal, mi yo externo, mi yo físico, continuaba ordenando de modo casi automático. Agradecí que mi tercera parte estuviera ahí y no se hubiera quedado dormida o hubiese desaparecido como en otras ocasiones en que ha hecho falta, pues esta vez me mantenía en tierra, aunque sabía que las otras dos partes de mi simplemente querían quedar en blanco un tiempo. Y la angustia no cesaba, y yo continuaba sin tener idea qué me sucedía. ¿Le estará pasando algo y es eso lo que siento? ¿Pero a quién? Daba igual, saberlo no parecía que fuera a calmar la presión. 

Terminé de ordenar la cocina y me dirigí a mi habitación. Miré el desorden y me prometí que mañana antes de salir estaría todo listo. Supongo es otra de esas promesas que me he hecho y que se que no cumpliré. Abrí mi computador y un nombre que aparecía en pantalla llamó mi atención. Era su cumpleaños. Sentí como si bajara de una nube, como si despertara de un extraño sueño. En realidad, sentí como si volviera a mi cuerpo. Miré la fecha de mi computador que decía 21 de Agosto. ¿Era hoy? algo en mi me contestó inmediatamente que si. La angustia desapareció. ¿Coincidencia? No lo se. Pero feliz cumpleaños. 

jueves, 6 de junio de 2013

A gift ... continuación ...


Supuse que no volvería a verla. Me regocijaba en el recuerdo de su mirada llena de temor, pero aún faltaba algo pues sentía sed, mientras más pasaba el tiempo y menos sabía de su sufrimiento, más sed sentía y eso me volvía cada día más oscura. Podía sentir como el vacío se apoderaba de mi y con ello las ansias de sangre, de su sangre, por lo que volví a aquella torre a esperar pacientemente que se atreviera a regesar, ya sea por nostalgia o por miedo, pero que volviera, y ahí estaría yo, esperando, simple y pacientemente esperando con mi mejor sonrisa o quizá, sin expresión, pero estaría. Sabía que el verla nuevamente podría hacerme dudar, tambalear en mi decisión, pero el daño ya estaba hecho y había elevado una promesa, no a ella, sino al cielo y con eso bastaba para amarrarme eternamente. La haría sufrir, me regocijaría en su dolor, haría que cada pensamiento que pudiera recordarle si quiera un poco a mí, le causara dolor. Haría poco a poco que todo le recordara a mí, desde sus estudios, hasta sus amigos, su familia, su pasado, su presente y su futuro, todo tendría mi nombre y por tanto, todo le dolería.  No porque la matara las ansias de verme, sino todo lo contrario, porque mi nombre significaría su sufrimiento, su miseria, su frustración, su oscuridad, como dije, la haría pagar trozo a trozo cada escondite que de mi destruyó.


Elevé mis manos  formando una w con mi cuerpo y miré las estrellas que aquella noche parecían hablarme. Me decían que estarían conmigo siempre, que serían mis guardianes, que no debía temer, que debía ser fuerte, y así me sentía. Sin dar media vuelta, comencé a hablar - Creí que tardarías más, pero claro, una rata como tú sólo se mueve por el miedo y la incertidumbre -No era necesario que avisara su presencia, simplemente supe cuando llegó aún cuando no hizo el más mínimo ruido - ¿Acaso sientes curiosidad por lo que pueda hacerte o es que vienes a rogarme que te deje tranquila, que olvide todo el asunto? - Mi vos sonaba firme, fuerte, hasta malvada, podía sentir el veneno quemándome la garganta. Di media vuelta y procuré no quitar mi mirada de la suya. Incluso aunque quisiera bajarla, no se lo permitiría. Debía sentir la intensidad de mi odio y la veracidad de mis palabras. Al cabo de un rato, se desplomó en el cielo, su cuerpo temblaba a medio metro de la puerta, de donde no pudo avanzar. No volvió a levantar la vista hasta que me acerqué y con la punta de mi zapato la obligué a hacerlo. -¿Lo sientes? Se llama odio, y es todo para ti. ¿Es eso lo que querías no?, ¿O a caso esperabas que lo dejara ir como si nada hubiera pasado nunca? Si quiera pediste perdón, disculpas, o lo que sea. Si quiera hubo una gota de arrepentimiento en todo este tiempo. Eres una perra y por tanto como un animal vas a pagar. No tendré compasión por ti. Te lo prometí una vez hace algún tiempo y hoy lo vuelvo a hacer. No habrá piedad para ti. Te estrujaré lenta y dolorosamente - su cuerpo había dejado de temblar pero aún bajaba la cabeza en cada intento, hasta que volvía a levantársela con la punta del zapato. Ya aburrida, le solté la cabeza en una sutil pero fuerte patada que la dio vuelta a cuerpo entero, como una cucaracha que cae de espalda y no puede darse vuelta, así estaba. Di media vuelta para volver a la ventana a observar las estrellas, necesitaba fuerza, no podía dejarme vencer nuevamente por su postura de víctima, no más - Lo siento - El murmullo fue tan frágil que apenas fue audible. El cólera comenzó a tomar su posición en mi cuerpo como nunca antes - ¿Lo siento? ¿Lo siento? ¿Qué es lo que sientes? - No gritaba pero parecía como si lo hiciera - Anda, responde - mi vos era cada vez más dura. - Lo siento, no quise herirte, no pensé que fuera tanto - el asunto me causó demasiada gracia, comencé a reír y las carcajadas hacían un eco estruendoso por todo el salón. -"No creí que fuera para tanto" - repetí con vos burlona. - Eres un maldito insecto - mis palabras salieron con la misma intensidad de un escupo en su cara, el mismo efecto. Volví a la ventana a buscar un poco de control - Ese es tu problema ¿sabes?, al parecer no piensas. Es como si no tuvieras cerebro, o quizá si, pero vacío. Lleno de neuronas pero ninguna sinapsis. Es una lástima - Me acerqué nuevamente a su cuerpo el cual ya estaba un poco más incorporado, o sentada al menos, si a eso se le puede llamar así. Al llegar a su lado, una cucaracha pasó cerca de mis pies y no tuve piedad al aplastarla mientras no le quitaba la mirada - Así es como finalmente acabarás, pero antes, me tomaré todo el tiempo del mundo, no desesperes, ya te lo dije una vez, el momento llegará ¿cuándo? no lo sé, aún no lo decido. Un año ha sido suficiente para pensar tantas cosas, pero aún no me he dado el tiempo para pensar en ti, supongo que cuando no tenga nada más en mi cabeza y mi vida sea solo ver televisión y cosas estúpidas, me preocuparé de ti, o quizá antes ¿quién sabe? - caminé hasta la puerta y la abrí un poco más con bastante brutalidad lo que le golpeó la espalda, su grito fue audible en toda la torre, lástima que no hubiera nadie más en ella - Ups! lo siento, no pensé que fuera para tanto - finalicé con tono sarcástico. Salí, cerrando la puerta a mi espalda de un portazo. Quizá nunca volvería, pero había instaurado pánico en ella, y ahora lo sabía. Quizá no era mi fin, pero por el momento, podría vivir con eso.

jueves, 30 de mayo de 2013

Conversaciones con una extraña.


Eres una basura ¿lo sabías? - las palabras salían de su boca sin control - He estado años esperando por un pequeño gesto, algo de qué agarrarme, y parezco estúpida aferrándome a inconsistencias. ¿Qué puedo hacer con una mirada, con un baile, con un ...? - dejó la pregunta inconclusa, sabía que la palabra que continuaba era "nada" y eso le dolía, no para matarla, pero era un dolor tan intenso que la podía dejar en estado zoombie por mucho tiempo. Nada. En eso estaba. Se puso a pensar en lo que tenía, una familia, amigos, educación, una oportunidad de trabajo. Tenía optimismo, salud, futuro. Tenía posibilidades que quizá nunca soñó, historias que quizá nunca imaginó. Lo tenía todo, pero a la vez no tenía nada. Nada concreto de qué aferrarse, pues no se tenía a ella. No lo tenía a él. Y ¿cómo lo iba a encontrar a él si no sabía que buscaba? Sentía en lo más profundo que si lo sabía, pero temía. Temía que fuera un capricho, temía no reconocerlo, temía no ser suficiente, temía, temía, temía, y temía temer toda su vida. Sabía que una parte de ella hacía lo posible por aferrarse a la vida, esta era su esencia, vivir, reír, saltar, disfrutar, ser libre como un caballo, como un colibrí, un picaflor, un pez. Pero se sentía atrapada. Sentía que pertenecía a una pecera no muy grande, a una jaula con barrotes de corta distancia, a un establo, y se estaban incendiando. El problema era que no veía ni que el metal se derritiera, ni que la madera cediera o que el cristal se quebrara. Tenía esperanzas, cada cierto tiempo, es cierto. Tenía muchas cosas y se sentía estúpida por no valorarlas como se debía. Lo hacía, amaba lo que tenía, pero a veces sentía que no amaba nada, que no sentía nada, que lo único que quería hacer su cuerpo y su ser interior era dejarse caer. En esos momentos, sentía la fuerza de gravedad con más potencia que nunca, y a veces se dejaba llevar, pero nunca caer, debía ser fuerte, sus problemas no tenían ni pies ni cabeza, si quiera debían llamarse problemas.  A veces se comparaba con quien se queja por lo que tiene simplemente por costumbre, pero también tenía el presentimiento que su situación no era tan caprichosa ni superficial. Se aburría de las conversaciones normales, pero ya le daba flojera entrar en discusiones más profundas. Quería hablar sin tener que hacerlo, o haciéndolo con pocas palabras, que un otro entendiera, comprendiera, y no simplemente estuviera ahí. Se sentía cansada, agotada, como si ya no pudiera mantenerse en pie, y a veces, tampoco lo quería. A veces incluso, llamaba a la muerte, esperaba que ésta le hiciera una visita, hasta que el miedo tocaba la puerta y comprendía que no era lo que quería, para luego preguntarse, ¿a quién debo recibir?. 

No tenía nada que reprocharle realmente a él, por lo que guardó silencio un momento más largo de lo que creyó. - ¿Sabes? - continuó de pronto. - He estado demasiado tiempo esperando, comprendiendo, esperando, y ya me aburrí de todo eso. Creo saber cómo funcionan las cosas en muchos ámbitos y lamento si mi seguridad le molesta a más de alguna persona. Soy un ser libre que ha sido enjaulado, y salir de allí significa encerrarse en otra jaula quizá aún peor. No puedo decir que te conozco, pero en más de alguna ocasión pude prever tus movimientos, y en otros me dejabas atónita, confundida. Te dije que me gustabas por el simple hecho que quería que lo supieras por mi y no solo lo supusieras como un secreto a voces, aunque así lo era, y no para que me dijeras que yo era el amor de tu vida, aunque si, debo admitir que en cierto modo quise que me respondieras algo así como que tú también estabas interesado en mi, en ese amor platónico al estilo real, al estilo de Platón, a esas ansias de conocer y no solo fingir, pero sabía que eso no iba a ser así. Nunca te amé, ¿Cómo amar a quién no conozco?, pero si te guardo un cariño enorme. Aún espero que me hables de la nada esperando poder ser yo quien finaliza una conversación. Han pasado años, es verdad, pero sigues ahí. No con la misma intensidad de antes, pero ahí estás, bajo un árbol enorme protegido en mí. Te tengo un cariño enorme como persona, se lo tengo a tu mirada, a tus actos, tu sonrisa, pero quiero que entiendas que no te amo, no te amé y quizá nunca llegue a hacerlo. Así que, en resumen, eres una basura, porque no me das lo que espero cuando lo espero y me das lo que no espero cuando lo espero, o al menos así era hace años y también hace un par de meses. Y lo peor es que esto nunca cambiará porque nunca lo sabrás. ¿Qué importa todo este drama femenino cuando en realidad el asunto no tiene importancia? 

Se produjo un silencio aún mayor, no en duración sino en intensidad. No soportó estar así, se sintió invadida, atacada, inútil, estúpida por perder su tiempo en tantas cosas como por ejemplo, en soñar sabiendo que no concretará, en vivir una vida de fantasía, un mundo de fantasía, porque no le gusta vivir en el que está cuando despierta. "Hayayay encontré a la que me gusta" salía a través del parlante. Sonrió para si misma de la ironía. ¿Lo encontró o será que nunca lo perdió realmente? ¿Estará por ahí dando vueltas o está justo al lado en cada persona, cada brisa, cada hoja caída en otoño, cada rayo de sol en cualquier temporada, y lluvia disfrutada en invierno? ¿Será que ese alguien que siente está por ahí? ¿Será que lo encontrará, que debe buscarlo o simplemente debe dejarse estar? 

Eres una basura - volvió a repetir aunque ya no con la misma emoción e intensidad de antes. Ahora sonaba más apagada, más resignada, se estaba dirigiendo a ella misma. 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Sinceridad

No te necesito para entrar en el juego
Tampoco para mantenerme en él,
Si quiera se si me interesa realmente estar,
Sólo se que no te necesito para eso.

No te necesito para ahogar mis penas
Tampoco para ocultarlas,
No te necesito para reír hasta llorar,
Ni para hablar y hablar sin parar.

No necesito que estés a mi lado cada día
O que hablemos de todo lo que ocurre en la vida,
Ya tuvimos esos momentos y los atesoraré
Pero comprendo que el tiempo pase, y tú también.

Lo único que pido es un poco de sinceridad
El dudar de ti me duele, y al mirarte me duele aún más
Es simplemente decir, si estoy bien o mal,
Si quizá estoy dando mucha vuelta,
O si voy por la senda correcta.

Dicen que la verdad puede doler,
Pero descubrirla lo hace peor de lo que es.
Te doy un espacio libre para contar,
Lo que siempre has querido gritar.

Has tenido mis temores desde el primer momento
Has sabido de mis fortalezas y mis errores
Sabes cómo debe sentirse para mi el caminar,
Al menos así debería ser, de eso se trata la amistad.

Quizá menosprecias mis situaciones
Porque no son concretas en absoluto.
Tal vez tu vida es más interesante,
Puede ser, que no quieras ya ni acercarte.

Sinceridad, es todo lo que pido.
Sinceridad es lo único que suplico.
Es por lo que respiro, por lo que vivo.
Has tenido la mía, espero contar contigo.

No te necesito para entrar en el juego
Ni para mantenerme dentro de él.
Te necesito para que me mires
Y me grites lo que necesito saber.



domingo, 5 de mayo de 2013

Lost day's

¿Dónde estabas cuando dejaste que me fuera por ahí?
¿Dónde estaba yo, cuando te dejé partir?
¿Qué fue lo que hicimos,?si quiera nos pudimos despedir.
¿Y es que acaso esto tenía que terminar así?

Estirar una amistad ya no se puede más
El vacío era notorio hace un año atrás.
Hoy era un inmensidad la que no hacía más que separar
Un segundo juntas y lo pude comprobar.

¿Somos las mismas? ¿Lo seguiremos siendo al despertar?
La vida sigue, la gente cambia, pero hay cosas que nunca cambiarán.
Una en un millón decíamos y nos pavoneábamos de alegría
Ahora son simples palabras de una relación que parece vacía.

¿Dónde estabas cuando me dejaste partir?
¿Dónde estaba yo cuando te dejé sufrir?
¿Acaso hemos dejado que la distancia nos logre destruir?
Porque sé que la he embarrado, y por ello, he de sufrir.

Perdón si te he fallado, no fue mi intención
Procuré estar ahí, sobre todo en una mala situación.
Pero en el camino por protegerme me perdí de tantas cosas,
Y hoy que intento volver, todo se deshace ante mis pies.

¿Dónde estabas tú? ¿Dónde estaba yo?
¿Qué fue lo que hicimos?
¿Por qué lo dejamos? ¿Qué fue lo que pasó?

Gravedad

Las miradas mienten.
La línea divisora entre la verdad y la fantasía
Se hace cada vez más pequeña,
Más insignificante.

Ahí está otra vez,
El momento de ver lo que no es.
Se repite, over and over again.

Mirar, sentir, negar, jugar, buscar,
Es como si todo se mezclara para hacerte caer,
Para llevarte a errar.

No es como quieres, no es como esperas
Debes ya dejar de soñar.
¿Es acaso muy difícil?
¿Puedes dejar la estupidez ya?

Tenerlo todo y no tener nada,
Desear nada y a la vez todo.
Deja de jugar, y ve a por ello,
Deja de soñar y muere en el intento.

Púdrete mientras tanto en el vacío de tu karma
Deja de buscar y quizá obtendrás la calma.
Eso dicen todos, pero puedo decir que no es cierto.
Pues mientras todos siguen si vida, yo quedo atrapada en el intento.

Y la vida fluye y las emociones con ella.
Los caminos continúan, el tiempo no frenará.
Imaginar es muy bonito antes de despertar,
Ten cuidado, de pronto una puerta con tu cara se enfrentará.

Estoy casada de esto, ya no se si puedo más.
Me ahogo en un baso de agua que a veces parece mar.
Tengo todo en mi vida pero no tengo nada en absoluto.
Ya si quiera busco a quien amar,
Simplemente un poco de control en mi vida, no me vendría mal.

Estoy mareada, cansada, sin ganas ya de nadar.
Pero la esperanza me dice que aún puedo, que no lo deje de intentar.
Y me mantengo a flote con un hilo dental,
Todo me hace daño, ya nada puedo hacer, solo quiero descansar.

Baby Girl of dream

Soñar que te veo de nuevo, y nos abrazamos como solíamos hacerlo. Volvía a ser tu baby girl, era tan agradable, tan añorado. Extraño tanto esos días en los que necesitaba un abrazo y ahí estabas tú, tan reparador como siempre. 
Me ayudaste de tantas formas sin saberlo, que incluso el sentir que quiero ver, llamarte y volver el tiempo atrás, parece inútil. La vida sigue, y ni tú ni yo compartimos ese camino, nuestra dinámica no volverá a ser igual, eso está claro, era un juego eterno. 
Aunque podría escribir mucho sobre ti, solo diré gracias. 
Por no estar en los momentos indicados y aún así estarlo. 
Gracias amigo. 


domingo, 21 de abril de 2013

Inscripción



"Te invito a que me invites a lo que no fuimos capaces de invitarnos
Tal vez por cobardes, tal vez por ser pacientes, 
Por esperar que se diera el momento que en tan corto tiempo nunca llegó.
Quizá yo me cerré demasiado creyendo simplemente que estaba esperando
Y tú solo mirabas como si algo debiera darte el paso...
Pero así fue, y terminó lo que nunca comenzó.
Un hola, una sonrisa y sin un adiós"

lunes, 8 de abril de 2013

Volátil


Decir que nadie confiaría en ti
Del modo que lo he hecho,
No sería lo correcto. 

Que nadie te querrá como yo
Sería una falacia, 
Donde mandan la hipocresía y la ignorancia. 

No se si allá afuera habrá quien confíe tanto en ti. 
Quien tenga tanta fe en tus capacidades,
Quien admire tus habilidades. 

No tengo ni la certeza ni el conocimiento
Y desconozco por completo tus pensamientos
A veces quisiera simplemente marcharme lejos. 

Mandarte a la punta del cerro 
Es lo que debo hacer
Pero ¿Cómo hacer algo 
cuando no tiene ni cabeza ni pies? 

No tengo donde sostenerme cuando se trata de ti
Y aún así no me muevo, hagas lo que hagas sigo aquí. 

He tratado de sacarte de mi vida,
Aunque no se hasta que punto. 
A veces en sueños siento que te llamo.
Viviendo en constante luto. 

Pero eres nadie en mi vida 
Y yo soy nadie en la tuya. 
Eramos nadie antes de conocernos
E incluso después de merecernos. 

De dos en dos, de uno en tres
Camino hacia delante y al revés. 

Y aunque te confiaría a ti mi vida
Y feliz sería solo con un lápiz y un papel. 
Aunque por ti respiraría
Hoy por hoy, se marcha el tren. 

domingo, 7 de abril de 2013

Lover river's



The book's that I readed now travell on my mind,
they come to my heart like flowers flying with the stars
The story's that I wrote, with you visiting my life,
make me to believe that everithing can be right. 
and the dreams that I dream, all start with just upon a time...

When I think about you, my feelings crush the sky,

My heart fly away, my memory kill my heart.
When I think in your eyes all the world be kind. 
Please, just remember all the passion and the fun time.

.Come and share with me today,  in this travell for the happiness way,

Will be like the date, we never have yesterdey.
Cause I miss your heart, and our cuddle day's
I love so much that come to hurts.

ilusión en tránsito


Hace un tiempo, ya hará unos tres meses o un poco más supongo, escribí una historia que no tiene ni pies ni cabeza, no es real y a la vez tampoco ficción, y se borró. Trabajé un par de horas para que quedara perfecta, aún tenía las sensaciones a flor de piel aún cuando ya había pasado un mes al menos de ocurrido el suceso, pero pude y había podido transmitir todo lo que quise, pero se borró, y con él, el verlo.

Ahora ya no sé el orden que tenían las cosas, recuerdo vagamente miradas y sensaciones pero nada más, y una parte de mi se aferra a no dejarlo ir. Son ilusiones, son cosas momentáneas. Son sensaciones que te elevan el ego, te sacan una sonrisa y te mantienen expectante. Antes con solo verlo era suficiente. A veces me acordaba de él y esperaba encontrármelo. En algún momento incluso modifiqué mi horario matutino para poder calzar con su hora de tomar la micro. No siempre me resultaba, pero cuando lo hacía, me ponía feliz. Puede que no me acordara de él en todo el día, pero en la mañana era esencial y siempre igual. 

A veces me subía a la micro un paradero antes, otras, en el mismo cruce, pero siempre fue igual, estuviera sólo o acompañado, fuera yo sola o acompañada, siempre se sintió igual. Me subía, caminaba hacia el fondo, lo miraba como quién busca asiento, me miraba, nos ignorábamos, llegaba a mi asiento, sacaba el maquillaje y él se daba vuelta ligeramente. Nos mirábamos e ignorábamos. Al bajarnos, igual. Al llegar a tomar el metro, igual.

¿Por qué tardé tanto en escribir sobre él? Quizá porque cuando escribo sobre alguien, cuando lo hago más "real", todo se va en picada, y tengo miedo. Puedo querer escribir sobre muchos y arriesgarme, pero por algún motivo me da pánico hacerlo con él. Supongo que no quiero perder eso, que aunque falso, es lo más real que me queda. Pero hay que hacerlo, tengo que evitar subirme a la micro esperando verlo. Tengo que dar vuelta la página y continuar. 

Qué color le da, pensarán ustedes. Es verdad. Nadie se enamora de un extraño y por solo una mirada. Y yo no lo estoy. Hablar de amor es demasiado y sería una locura inmensa incluso para mi. Pero me gusta aferrarme a esas pequeñas ilusiones. Si quiere me juzga. Si no, sienta conmigo. Disfrute lo pequeño y sea feliz. 

"One in a million" comenzaba a sonar en mi reproductor de música a la par que abría mi bolso para buscar algún libro de lectura para el camino. La fila para la micro había sido larga, estaba oscuro ya y me dio por sacar una foto a los autos que pasaban por la avenida. La publiqué. No sabía que después miraría esa foto y sonreiría, sobre todo por la pequeñez que sucedería los minutos siguientes. 

Levanté la vista para observar a los pasajeros que subían. Como siempre, yo estaba en el último asiento. Y ahí estaba él. No lo había recordado pero bastó una milésima de segundo para hacerlo. Mi actitud contigua fue evitar que me viera, pero era una tontera, yo quería que me viera. Levanté nuevamente la vista y me vio, su expresión fue la de reconocerme y ahí se quedó. Lo miré a ratos por un cierto tiempo hasta que me convencí y me metí en el libro.

La protagonista estaba atascada en un barco magistral, enamorada de un hombre generoso pero de naturaleza peligrosa y en un abrir y cerrar de ojos se vio envuelta también en aquel ambiente sin saber cómo ni cuando y menos por qué. Era asechada por personajes aristocráticos siendo ella sólo una sirvienta.

Una niña comenzó a hacer una pataleta, y al otro extremo trasero de la micro, un joven un poco mayor que yo se reía conmigo de lo tierna que era la niña al comienzo. De lo hincha pelotas que era después. Entre tanto, volvía a mi música, o a mi libro.

La vida de la protagonista se vio en crisis cuando un lobo feroz intentó atacarla y luego otra bestia de igual calibre la salvaba, pero a la vez quería matarla. Su instinto así lo esperaba.

Cuando pude abstraerme de la historia, logré percatarme que el recorrido iba llegando a su fin y ya estaba más desocupado el pasillo de la micro. El joven en cuestión se había sentado al comienzo de la fila de asientos. El joven con quién fuimos cómplices de ternura hacia la niña con pataleta, se levantó para bajarse, caminó hacia la puerta principal al lado del chofer, nos miramos, y ahí noto que alguien al comienzo se da vuelta y me mira. Ahí estaban los 2, mirándome y yo, sintiéndome en vez de agradada, incómoda. Aunque debo admitir que a mi ego le gustó bastante.

El recorrido continuó con normalidad. Cerré el libro y me fijé en mi música. Decidí que aunque era tarde, me bajaría en la parada anterior, donde se supone, se bajaba el muchacho inicial. Pero no se bajó. Me decidí a bajar en mi parada entonces. Cuando lo hago, noto que él se levanta y me mira ligeramente. Camina hacia la puerta y me vuelve a mirar. No sé que me pasó pero caminé hacia la puerta donde él se encontraba a la par que nos mirábamos. Se colocó nervioso y se le notó en la mirada, y bueno, dio un paso en falso, casi se cae y no volvió a mirarme. Yo me coloqué atrás a cierta distancia, y miré por la ventana contraria para que no se notara que me reía. Nos bajamos, caminé sin mirar como siempre y cuando me doy vuelta, él ya no estaba.

¡Estúpida yo! al pensar que él caminaría por mi calle. Eso no iba a pasar y lo sabía. El sentido común lo sabía. Y ya era tarde. No volvería a verlo quizá hasta cuando.

Quizá no seremos nada. Quizá lo seremos todo. Tal vez somos muy tímidos o muy pacientes. Quién sabe. Esta historia tendrá un final, solo que no quiero ser yo quién se lo de. 


miércoles, 6 de febrero de 2013

Apariciones inesperadas

"Lo vio  Lo que esperó por tanto tiempo al fin sucedía. Aunque ya se había acostumbrado a la idea que no ocurriría, porque ya había pasado mucho tiempo,  ya se podría hablar de años, pero ahí estaba, nuevamente cuando no tenía que estarlo. Era algo tan típico que apareciera cuando ya no quedaba nada, cuando la esperanza se hacía añicos y era olvidada. La única reacción racional que tuvo fue un "vuelvo al tiro" y sin siquiera constatar si la habían escuchado, salió con paso apurado, y luego intentó correr. Tropezó en las escaleras, a un costado, un grupo de alumnos de derecho entre los que se encontraba uno que a ella solía llamarle la atención, pero no le importó, lo que acontecía en ese momento no le permitía pensar, no le permitía darse cuenta de nada, simplemente quería llegar a tiempo y parecer natural, nada había cambiado al parecer, 5 años habían pasado y en solo un segundo todo volvía a ser como antes, él aparecía y ella corría a verlo, a saludarlo, simplemente con eso se contentaba. No sabía qué haría cuando lo viera, ni cómo reaccionaría, pero tenía que verlo y que él la viera a ella. 

En el descanso de la segunda escalera se detuvo a arreglarse un poco y no parecer acalorada, como si hubiese escapado de algún psicópata. Lo vio y lo ignoró, definitivamente nada había cambiado, aunque él no se percató de su presencia, estaba muy metido en la conversación que comenzaba con una joven muchacha, ¿De dónde había salido ella? ¿Por qué se conocían? A pesar de las preguntas, sabía que no tenía derecho a sentir celos, y se podría decir que no los sentía, quién sabe. Se acercó a Tom, su amigo, lo saludó, lo molestó un rato, hasta que este le comentó que Alejandro estaba ahí, ella se dio vuelta como si no se hubiera dado cuenta, se sentía tan cínica, pero ya estaba ahí, ya había comenzado a interpretar ese papel y debía mantenerlo, hizo como si poco le importara y siguió conversando. Al cabo de unos minutos, decidieron acercarse donde Alejandro se encontraba.

¿Será que de verdad nada había cambiado? Por un segundo así parecía. Él abandonó la conversación que mantenía con esta chica, estaban frente a frente, sin decir palabra, aunque su saludo fue cálido  más de lo que ella suponía que debía ser, un abrazo definitivamente no era algo que ella esperara, aún así, no sabía que decirle. Se hicieron las típicas preguntas de rutina como para ponerse al día, aunque poco recordaría ella después los detalles de aquel breve encuentro. Era hora de partir y aunque no hubiera tema, el silencio le era cómodo. Estaban ahí los dos, bueno, había más gente, pero parecían no existir, parecía que se podría prescindir de ellos, y eso la asustó un poco, mucho tiempo había pasado esperando que ese sentimiento se acabara como para que en dos segundos el destino le demostrara que aún seguía estancada en él. Miró a Tom e intentó hacer que la conversación fluyera por ese lado, pero tampoco resultó. Finalmente se despidió, aunque le hubiese gustado tener más la atención de él, comprendía que era lo que era, nada más que una ilusión, nada más que un buen recuerdo, nada más que dos conocidos, si es que se les podía llamar así, y de ese modo debía ser. 

Se marchó intentando no mirar hacia atrás. Ellos habían seguido si camino también y todo volvía a la normalidad, excepto una cosa. Algo dentro de ella comenzó a aflorar con más fuerza. Todas aquellas emociones contenidas, no procesadas, se volvían consciente ahora. No aguantó y llamó a una amiga. No tenía intención de subir a clase, pero sabía que debía hacerlo, aunque antes debía calmarse- ¿Aló? - sonó desde el otro lado del auricular - lo vi, apareció Alejandro, lo vi, y estoy a full - fue lo único que pudo decir a consciencia, temblaba de pies a cabeza y sabía que no era precisamente un problema de salud, el corazón parecía que se le saldría por la boca y no era por correr una maratón. Nada había cambiado. Rayos, 5 años después y seguía teniendo ese poder sobre ella, seguía evocando en ella un bloqueo cognitivo tal que la noqueaba pero que le encantaba. Era como si olieras el olor de la marihuana tras años sin sentirla ni estar cerca de ella, después de haberla olido durante un año completo. 

Sabía que la próxima vez que lo viera podría ser en otros 5 años más, si es que, pero eso le bastaba"

Primer ciclo 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

Hace un mes cada varios meses...

Había escrito LA historia aquí y de estúpida la perdí entera... ENTERA! 

domingo, 2 de diciembre de 2012

you know what?


Podría contarte una triste historia. No es la más triste ni una que te hará sufrir y agonizar como si la estuvieras viviendo. Es una historia como cualquier otra pero que plantea una disyuntiva... ¿Es triste por los sucesos o por las decisiones? ¿Es que hay que sentir pena por la mala suerte del personaje principal o rabia, molestia, porque ese personaje no tomó las acciones debidas? ¿Es acaso una víctima de las circunstancias o un pobre cobarde? ¿Será a caso una mera víctima de las consecuencias de las cuales no tiene responsabilidad? ... juzgue usted mismo.