
Eres una basura ¿lo sabías? - las palabras salían de su boca sin control - He estado años esperando por un pequeño gesto, algo de qué agarrarme, y parezco estúpida aferrándome a inconsistencias. ¿Qué puedo hacer con una mirada, con un baile, con un ...? - dejó la pregunta inconclusa, sabía que la palabra que continuaba era "nada" y eso le dolía, no para matarla, pero era un dolor tan intenso que la podía dejar en estado zoombie por mucho tiempo. Nada. En eso estaba. Se puso a pensar en lo que tenía, una familia, amigos, educación, una oportunidad de trabajo. Tenía optimismo, salud, futuro. Tenía posibilidades que quizá nunca soñó, historias que quizá nunca imaginó. Lo tenía todo, pero a la vez no tenía nada. Nada concreto de qué aferrarse, pues no se tenía a ella. No lo tenía a él. Y ¿cómo lo iba a encontrar a él si no sabía que buscaba? Sentía en lo más profundo que si lo sabía, pero temía. Temía que fuera un capricho, temía no reconocerlo, temía no ser suficiente, temía, temía, temía, y temía temer toda su vida. Sabía que una parte de ella hacía lo posible por aferrarse a la vida, esta era su esencia, vivir, reír, saltar, disfrutar, ser libre como un caballo, como un colibrí, un picaflor, un pez. Pero se sentía atrapada. Sentía que pertenecía a una pecera no muy grande, a una jaula con barrotes de corta distancia, a un establo, y se estaban incendiando. El problema era que no veía ni que el metal se derritiera, ni que la madera cediera o que el cristal se quebrara. Tenía esperanzas, cada cierto tiempo, es cierto. Tenía muchas cosas y se sentía estúpida por no valorarlas como se debía. Lo hacía, amaba lo que tenía, pero a veces sentía que no amaba nada, que no sentía nada, que lo único que quería hacer su cuerpo y su ser interior era dejarse caer. En esos momentos, sentía la fuerza de gravedad con más potencia que nunca, y a veces se dejaba llevar, pero nunca caer, debía ser fuerte, sus problemas no tenían ni pies ni cabeza, si quiera debían llamarse problemas. A veces se comparaba con quien se queja por lo que tiene simplemente por costumbre, pero también tenía el presentimiento que su situación no era tan caprichosa ni superficial. Se aburría de las conversaciones normales, pero ya le daba flojera entrar en discusiones más profundas. Quería hablar sin tener que hacerlo, o haciéndolo con pocas palabras, que un otro entendiera, comprendiera, y no simplemente estuviera ahí. Se sentía cansada, agotada, como si ya no pudiera mantenerse en pie, y a veces, tampoco lo quería. A veces incluso, llamaba a la muerte, esperaba que ésta le hiciera una visita, hasta que el miedo tocaba la puerta y comprendía que no era lo que quería, para luego preguntarse, ¿a quién debo recibir?.
No tenía nada que reprocharle realmente a él, por lo que guardó silencio un momento más largo de lo que creyó. - ¿Sabes? - continuó de pronto. - He estado demasiado tiempo esperando, comprendiendo, esperando, y ya me aburrí de todo eso. Creo saber cómo funcionan las cosas en muchos ámbitos y lamento si mi seguridad le molesta a más de alguna persona. Soy un ser libre que ha sido enjaulado, y salir de allí significa encerrarse en otra jaula quizá aún peor. No puedo decir que te conozco, pero en más de alguna ocasión pude prever tus movimientos, y en otros me dejabas atónita, confundida. Te dije que me gustabas por el simple hecho que quería que lo supieras por mi y no solo lo supusieras como un secreto a voces, aunque así lo era, y no para que me dijeras que yo era el amor de tu vida, aunque si, debo admitir que en cierto modo quise que me respondieras algo así como que tú también estabas interesado en mi, en ese amor platónico al estilo real, al estilo de Platón, a esas ansias de conocer y no solo fingir, pero sabía que eso no iba a ser así. Nunca te amé, ¿Cómo amar a quién no conozco?, pero si te guardo un cariño enorme. Aún espero que me hables de la nada esperando poder ser yo quien finaliza una conversación. Han pasado años, es verdad, pero sigues ahí. No con la misma intensidad de antes, pero ahí estás, bajo un árbol enorme protegido en mí. Te tengo un cariño enorme como persona, se lo tengo a tu mirada, a tus actos, tu sonrisa, pero quiero que entiendas que no te amo, no te amé y quizá nunca llegue a hacerlo. Así que, en resumen, eres una basura, porque no me das lo que espero cuando lo espero y me das lo que no espero cuando lo espero, o al menos así era hace años y también hace un par de meses. Y lo peor es que esto nunca cambiará porque nunca lo sabrás. ¿Qué importa todo este drama femenino cuando en realidad el asunto no tiene importancia?
Se produjo un silencio aún mayor, no en duración sino en intensidad. No soportó estar así, se sintió invadida, atacada, inútil, estúpida por perder su tiempo en tantas cosas como por ejemplo, en soñar sabiendo que no concretará, en vivir una vida de fantasía, un mundo de fantasía, porque no le gusta vivir en el que está cuando despierta. "Hayayay encontré a la que me gusta" salía a través del parlante. Sonrió para si misma de la ironía. ¿Lo encontró o será que nunca lo perdió realmente? ¿Estará por ahí dando vueltas o está justo al lado en cada persona, cada brisa, cada hoja caída en otoño, cada rayo de sol en cualquier temporada, y lluvia disfrutada en invierno? ¿Será que ese alguien que siente está por ahí? ¿Será que lo encontrará, que debe buscarlo o simplemente debe dejarse estar?
Eres una basura - volvió a repetir aunque ya no con la misma emoción e intensidad de antes. Ahora sonaba más apagada, más resignada, se estaba dirigiendo a ella misma.