¿Quién eres?
¿Eres acaso ese hombre que puede llegar a sentir un millón de síntomas y derrumbarse o aquel que inventa y simula los síntomas solo para tomar ventaja de ellos? ¿Eres aquel que ya se encuentra en el camino a la madurez y a quien ya no le nace salir de fiesta cada noche como loco adolescente y quedar ebrio en cada ocasión o quien mentiría al respecto por lo que puedan decir? ¿Eres aquel hombre preocupado que simplemente va viviendo y se protege por temor a ser dañado de nuevo o a querer nuevamente volviéndose vulnerable al dolor o simplemente eres un idiota más sin corazón?
¿Quién eres? ¿Qué clase de persona eres? ¿Cómo puedo relacionarme con alguien a quien no veo? y no hablo de ver con los ojos, sino con los sentidos, con mi cerebro, con mi alma, ¿cómo puedo? ¿será que estoy desesperada por aferrarme a lo que sea o que efectivamente es mi tiempo para aprender a que las cosas simplemente no me importen tanto? ¿Por qué tendría que aprender algo que va contra mi esencia? Porque preocuparme ES parte de mi ¿qué más debo perder? ¿he perdido algo ya o nada en absoluto? ¿debo hacerlo? ¿debo perder?
¿Cuál es el límite entre flexibilizar, dar una oportunidad o perderse uno mismo y faltarse el respeto aceptando o cambiando aspectos que no debería? ¿existe realmente un límite?
Sé que no quiero pasar por esto de nuevo, por esa inestabilidad que me produce la incertidumbre, el no saber si estoy haciendo bien o mal, donde ya no sé si la voz que me habla lo hace porque ve un patrón, porque está asustada o simplemente porque tiene razón.
No voy a pasar por esto de nuevo, juro que no de nuevo. Esta vez tendré el control, sí, ese que a veces siento que pierdo, ese, ese mismo lo tendré, y no me volverá a pasar, porque no estoy dispuesta a perder-me por alguien más.
Pero a veces es difícil no pensar, no darle vueltas a las cosas, sobre todo cuando tu mente tiende a ir a mil por hora y tú corazón literalmente te hace sentir la ansiedad que producen los pensamientos agitándose, yendo directamente a tu garganta en cada palpitación, mientras tu cerebro lucha consigo mismo por minimizarlo todo, por "dejar que fluya", no acelerarse, no pensar al respecto, no "pasarse royos", pero es difícil, es jodidamente difícil y a veces falla en el intento.
El cerebro se cansa y sigue dando la pelea una y otra vez, pero los pensamientos lo invaden, toman vida propia y reanalizan cada situación, movimiento, cambio, mirada, indiferencia, tono, cada todo...
Y crees que gana la batalla cuando comienzas a sentir que tu corazón vuelve a estar en tu pecho, a un ritmo unísono con los pulmones, generando una melodía tranquila, relajante, funcional, donde los pensamientos que tanto te atormentaban en esa batalla parecen ridículos, sin importancia, hasta que vuelven con más fuerzas, pero ganas otra vez... Y todo ayuda, y nada sirve, en una batalla sin fin.
Y todo ese remolino tan solo por un par de dudas que crecen como bola de nieve, que toman fuerza tal tornado, y lucho, juro que lucho, pero las dudas son tantas, los miedos son tan grandes, la inocencia es tan fuerte, que temo, temo equivocarme de nuevo, volar sola sin alas, y apostar por alguien que no existe, no por ilusiones o expectativas, sino porque no sabe quien es...
¿Tan difícil es encontrar las respuestas?
¿Qué decir cuando no hay nada que decir o peor aún, cuando no puedes decir nada?
¿Cuál es el límite? ¿quién dicta qué es lo correcto y qué no? ¿quién decide cuándo es tiempo de hacer o dejar de hacer? Y, ¿por qué cuesta tanto dejarse llevar sin pensar?
¿Qué se dice cuando no hay nada que decir?
¿Cómo decir lo que tienes atragantado porque las dudas no te dejan gritar?
¿Por qué callar lo que no daña si no es por miedo a las consecuencias al temor de otro?
¿Cómo hacer para escuchar cuando nadie habla?
¿Cómo hacer para hablar cuando no sabes si la otra persona está preparada para oírlo?
¿Como saber cómo, qué, por qué, dónde y cuándo?
Me siento agotada, y necesito paz mental, necesito estabilidad, necesito seguridad, pero ¿qué hacer cuando todo eso parece tan lejano, tan irreal?