
No se como escribirlo, porque no se como puedo pensarlo siquiera. A veces parece tan ilógico, tan irracional, y otras… Es como que mi pecho se elevara por el vuelo de mil mariposas que dentro de él descansan y ahora se despiertan ante tu recuerdo, ese recuerdo. No me duele, y si no fueron coincidencias, solo puedo decir que lo lamento, pero no me arrepiento. No eres para mí y yo no soy para ti, de eso estoy segura, tu esencia me da vida, pero a la vez y con la misma facilidad puede arrebatármela. No puedo arriesgarme a tan honda caída, no puedo, no quiero, sé que el daño será mayor y no solo en mí, puedo comprenderlo, sino también en ti. Si algo de verdad puede ir creciendo, la más dañada no seré yo, y lo sabes bien. Crees que no te conozco, pero quizá me conoces menos de lo que yo creo conocerte a ti. No soy capaz de arrebatarte lo que llevas, de endurecer más lo que hay dentro de ti, no puedo, no debo, no quiero, no soy capaz. Si es necesario que nos alejemos para evitarlo, soy capaz de hacerlo, a pesar que el dolor invada cada espacio de mi piel, de mi ser, de mi vida y de mi muerte, lo puedo hacer, soy capaz, porque el daño del rechazo es nada comparado al que puede resultar después.
Droga que corres por mis venas, dime que son ilusiones, que solo con coincidencias del destino, que nada es realidad, dímelo por favor, líbrame de cualquier ansiedad que refiera a este tema, dime que no puedo dañarlo si no lo alcanzo, dímelo y juro que me abstengo a tocarlo. Doy mi alma por su bien estar, y lo he descubierto tras la ira que me recorrió fervientemente cuando mi imaginación voló viéndote con ella, y como se calmó mi alma al saber que no era ella, sino otra. Otra a quien sin conocer, he entregado ya mi cariño, y sin que siquiera me lo pidas – porque no debe ni interesarte- la he aceptado como tuya, y les he deseado toda la felicidad y ausencia de grandes dolores. A causa de – no se si amor – pero de un cariño tan fuerte que me mueve hacia ti, hacia mi, hacia el pasado, el presente y un futuro, donde tu recuerdo me invade, tus gestos, tus bromas. Sé que eres el comienzo de algo grande, y el fin de ello también. Sé que marcaste como a nadie con tu esencia, eres dañino, pero mayoritariamente, me hiciste mejor de lo que crees. No digo que sea amor, quizá si un gran sentimiento de agradecimiento y admiración, pues por ti procuré mejorar cada día, y lo haya logrado o no, me siento distinta.
Droga que corres por mis venas, dime que son ilusiones, que solo con coincidencias del destino, que nada es realidad, dímelo por favor, líbrame de cualquier ansiedad que refiera a este tema, dime que no puedo dañarlo si no lo alcanzo, dímelo y juro que me abstengo a tocarlo. Doy mi alma por su bien estar, y lo he descubierto tras la ira que me recorrió fervientemente cuando mi imaginación voló viéndote con ella, y como se calmó mi alma al saber que no era ella, sino otra. Otra a quien sin conocer, he entregado ya mi cariño, y sin que siquiera me lo pidas – porque no debe ni interesarte- la he aceptado como tuya, y les he deseado toda la felicidad y ausencia de grandes dolores. A causa de – no se si amor – pero de un cariño tan fuerte que me mueve hacia ti, hacia mi, hacia el pasado, el presente y un futuro, donde tu recuerdo me invade, tus gestos, tus bromas. Sé que eres el comienzo de algo grande, y el fin de ello también. Sé que marcaste como a nadie con tu esencia, eres dañino, pero mayoritariamente, me hiciste mejor de lo que crees. No digo que sea amor, quizá si un gran sentimiento de agradecimiento y admiración, pues por ti procuré mejorar cada día, y lo haya logrado o no, me siento distinta.
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