Te apareciste en mi vida un día cualquiera donde la luz era difícil de distinguir,
Sin propuestas ni preguntas, poco a poco juntaste tu cuerpo al mío y no pude resistir.
Formando el complemento perfecto, de una vida que añora lo eterno.
Respirando lento, profundo tu cuerpo, se rindió el mundo ante lo nuestro.
Te apareciste en mi vida y yo sin saber muy bien qué hacer.
Y sin saber si estaba bien, por ti me la jugué.
Nunca supe cómo ni tuve muchas esperanzas,
Pero gané la competencia, cuando ya no quedaba nada.
Tu cuerpo juntaste al mío, y danzamos sin cesar,
Donde las maravillas de la fantasía nos hacían volar.
De pronto nos mareamos y no supimos como frenar,
Ahora estás lejos, ya no te conozco ni me echas de menos.
Cómo un accidente cambia tu vida sin pensar
Y las culpas por lo silenciado, te invaden de cuando en cuando.
Los fantasmas de un amor que el destino desunió,
No se ve, pero se siente, el viento lo dice y el alma lo cree.
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