
Estaba sólo un poco confundida en ese momento ¿Había respondido lo adecuado? ¿Era lo que de verdad quería? ¿Estaba dispuesta a no saltar y perderlo todo? Claramente no era algo que quería, pero tampoco estaba interesada en dejar mi libertad, o más bien, en abandonar mí camino. Por él estaba dispuesta a hacer un montón de cosas, pero no ésta, no aún. Quizá en un futuro, daría mi afirmación, pero ¿ahora? No se trata de edad, no se trata de libertad, es algo que va más allá. ¿Lo quiero? Si, con una gran parte de mí. ¿Lo amo? No lo sé. A veces se siente como si así fuera, pero ¿Cómo saber si es él? No quiero jugar con el destino, no quiero apostar mis cartas a un juego que aún no debe ser jugado. Claro, en su etapa de vida, es lógico que quisiera algo así, pero ¿en la mía? No lo sé. Daría lo que fuera por que nunca hubiese preguntado eso y en que yo no hubiese respondido lo que respondí. Dice que las cosas no van a cambiar, que seguirán como siempre, pero sé que no será así. Una pregunta tan importante, rechazada, no queda así como si preguntaras si hace frío o calor como para decidir si llevar un chaleco o no. ¡No!, es mucho más que eso, y me duele, pero no me arrepiento, aún…
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