No se si me tocaste, pero tuve la necesidad de darme vuelta rápidamente. Ahí estabas, a un par de centímetros, con expresión distraída, y tu mano a la altura de mi cintura. Me asustaste, no te esperaba y menos tan cerca. Me dijiste un par de cosas, consejos típicos supongo. No me puse nerviosa como esperé ponerme. Tampoco sentí maripositas en el estómago ni ganas de correr cuando me saludaste a lo lejos, y menos cuando me hablaste a tan corta distancia. No me paso ningún royo, tranquilo, es simplemente que quiero entender qué me pasa a mi, contigo, más allá de si me das la hora o no, aunque claramente me gustaría que fuera, pero que bah.
La vez pasada posaste tus manos en mi cintura y tampoco sentí nada mágico. El tiempo no se detuvo. Mi cuerpo no flotó. Los corazones no reventaban en cada esquina. Simplemente fue... agradable. Me gusta lo agradable, supongo que estaría muy loca si no fuera así.
Como sea. Procesos, procesos, procesos. Espero que si tengo que conocerte, pueda hacerse, pero de todos modos, espero.... que nunca llegues a leer esto.
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