
Estoy cansada – dije de pronto. – Entonces sentémonos- respondió con un deje de sorpresa. – No me refiero a cansancio físico, por favor – Por su expresión confusa comprendí que no estaba siendo clara. – Siempre has sabido lo que siento, pues si no te lo digo, mis gestos y demostraciones no son muy discretas que digamos – dije con la vista en el suelo. – Pero lo que nunca he comprendido bien, y más bien, ha sido bastante intrigante a lo largo de estos 5 años, es lo que tú piensas o sientes respecto a esto – y con mi dedo hice un gesto titubeante que nos señalaba a ambos a la vez que miraba sus ojos para comprender mejor su reacción. Su cara aunque aún era de sorpresa, comenzó a tomar un gusto poco atractivo en él, pero bastante dulce. Definitivamente mi insinuación no era algo cómodo para él, por lo que rápidamente fijó su vista en otra cosa. Comencé a ponerme cada vez más nerviosa a medida que pasaban los segundos. Intenté ser lo más paciente posible, pues el abordarlo y ahogarlo con preguntas y miradas no era el mejor modo de saber la verdad, y lo sabía bastante bien. – Es algo que tardé bastante tiempo en comprender – dijo poniendo fin a mi calvario, con vos suave y reflexiva, y aún mirando alguna cosa, aunque creo que nada en particular. – verás, siempre te había mirado como nada más que una amiga de esas a las que ves de ves en ves, pero porque las amistades en común así lo ameritan, pero a medida que el tiempo avanzaba y te iba conociendo un poco más, y notaba cómo pretendías salir de esos momentos un poco bipolares que te invadían, cómo fruncías el seño procurando lucir molesta cuando en realidad te veías cada vez más tierna, y cómo tras decir algo que creías era lo bastante pesado como para hacerme enojar, intentabas enmendarlo, aunque he de admitir que más que enojarme, me causaba gracia, lo que a veces sé que notabas y te molestaba aún más, era realmente gracioso… - dijo con un tono divertido como acordándose de ciertos episodios, mientras yo me ruborizaba y pensaba en porqué saqué el tema a colación, pudiendo quedarme con la eterna duda, ahora pasara lo que pasara, tenia que afrontarlo, pero sabia que entre mi miedo a que pasara algo y el miedo a que no pudiera pasar, no iba a llegar muy lejos. Tras un instante de silencio, prosiguió – Luego, comencé mi pololeo con Cristina, y no podía ver nada más que a ella, incluso mirándote, no comprendía que me sucedía contigo. Sabía perfectamente lo que sentías por mí aunque lo negaras incluso a ti misma, de echo, creo que lo sabía mejor que tú. Tenía la esperanza por que esto acabara de una vez, sobre todo cuando me dijiste tras una conversación demasiado superficial para el peso que tenia ese comentario, “parece que nací para esperarte”. El modo en que lo pronunciaste, sin mirarme, con tono entre frustrado e irónico, pero real, con un deje de arrepentimiento al final por haberlo dicho, pero contesté lo primero que se me vino a la cabeza con la rapidez suficiente para desviar el tema, hacerte creer que no había notado el peso de tu declaración, y a la ves, que no te dieras cuenta de cuanto me movió eso por dentro. Fue una mezcla entre placer y dolor. Placer, ahora comprendo porqué y creo que eres capaz de comprenderlo también – dijo mirándome y luego evitando mi mirada cuando lo busqué – y dolor, porque no era lo que quería que sintieras en ese momento. Me sentí un real idiota por dejar que tus sentimientos afloraran de ese modo, me sentí realmente culpable, pero el cariño que te tenía era algo que no me podía explicar. El echo de que no pudiera siquiera enojarme contigo, había algo, algo que…
Su silencio fue un respiro para ambos. Me encontraba completamente abrumada por todo lo que me decía, pues lo comprendía a la perfección, era algo que las palabras no podían transmitir, pero no era necesario tampoco intentar enunciarlas. – Pero ¿y Cristina?…- dije recordando lo linda y generosa que había sido ella siempre conmigo, y cómo estaban, su relación, su amor, su todo. – Ese es el problema – respondió aún turbado – La amo, y cuando estoy con ella es una felicidad tan grande, me completa, me hace querer ser mejor hombre cada día… - entonces no hablemos más del tema ¿quieres? – lo interrumpí con la menor intención de querer que continuase. Mi problema no era que la amara ni que me lo expresara, sino, saber, comprender y sentir el mar de sentimientos confusos que lo invadían, definitivamente no era algo que quería para él, ni él para mí, me lo había dicho y era lo que más dolía. Me miró y comprendió inmediatamente lo que quise decirle, aún así me preguntó porqué. – es simple, te quiero demasiado, y no se que porcentaje es como amigo y que porcentaje como hombre, realmente no lo se y tampoco quiero saberlo. Me alegra darme cuenta que mis ilusiones y sentir no eran solo eso, falsos e inventados, pero… estás con ella, se aman y debe ser tan solo que no es nuestro momento. – Procuré aguantar las lágrimas que el dolor de mis palabras hacían florecer, e intentando parecer fuerte, un poco indiferente y totalmente madura, me di vuelta, lo miré y continué – no sabes cuanto agradezco tu sinceridad, y es ahora una cosa más por la cual agradecerte, pero a la ves, no sabes el dolor que me causa saber por lo que pasas, saber que yo también he pasado por lo mismo y que es algo que si pudiera, daría lo que fuera; y no exagero; lo que fuera por evitar que lo pases, pero solo el tiempo dirá. Creo que tu mente ahora puede descansar un poco más si comprendí la profundidad de tus palabras, y créeme cuando te digo que mi corazón podrá ahora tranquilizarse y seguir tranquilo al saber que te he encontrado y que eres real, pero por ningún motivo quiero que sufras y MENOS que te alejes de ella. Es una persona que de verdad merece todo tu ser. De algo si debes estar completamente seguro, y es que yo seré tuya por siempre, sea como sea y esté quien esté, pero este cariño debe ser solo amistad y si es por mí, así lo será aunque te baje algún extraño momento de desesperación y me ruegues o me dé a mí por rogarte.
Esa noche dormí más tranquila que cualquier noche anterior. Mis sueños fueron completamente suyos, pero la paz que me transmitieron era realmente inigualable. En ese momento fue que comprendí que lo amaba, pero no como esos amores de películas por los que luchas eternamente y no puedes vivir sin el otro. Este era un amor más tierno, más puro, de los que siempre creí sentir pero nunca creí ser correspondida. Y da igual en que lugar del mundo se encuentre él o me encuentre yo, o con que personas y cuan enamorados estemos de ellos… siempre habrá algo especial entre nosotros, y yo estaré bien y completamente feliz, en la medida en que él lo esté.
Su silencio fue un respiro para ambos. Me encontraba completamente abrumada por todo lo que me decía, pues lo comprendía a la perfección, era algo que las palabras no podían transmitir, pero no era necesario tampoco intentar enunciarlas. – Pero ¿y Cristina?…- dije recordando lo linda y generosa que había sido ella siempre conmigo, y cómo estaban, su relación, su amor, su todo. – Ese es el problema – respondió aún turbado – La amo, y cuando estoy con ella es una felicidad tan grande, me completa, me hace querer ser mejor hombre cada día… - entonces no hablemos más del tema ¿quieres? – lo interrumpí con la menor intención de querer que continuase. Mi problema no era que la amara ni que me lo expresara, sino, saber, comprender y sentir el mar de sentimientos confusos que lo invadían, definitivamente no era algo que quería para él, ni él para mí, me lo había dicho y era lo que más dolía. Me miró y comprendió inmediatamente lo que quise decirle, aún así me preguntó porqué. – es simple, te quiero demasiado, y no se que porcentaje es como amigo y que porcentaje como hombre, realmente no lo se y tampoco quiero saberlo. Me alegra darme cuenta que mis ilusiones y sentir no eran solo eso, falsos e inventados, pero… estás con ella, se aman y debe ser tan solo que no es nuestro momento. – Procuré aguantar las lágrimas que el dolor de mis palabras hacían florecer, e intentando parecer fuerte, un poco indiferente y totalmente madura, me di vuelta, lo miré y continué – no sabes cuanto agradezco tu sinceridad, y es ahora una cosa más por la cual agradecerte, pero a la ves, no sabes el dolor que me causa saber por lo que pasas, saber que yo también he pasado por lo mismo y que es algo que si pudiera, daría lo que fuera; y no exagero; lo que fuera por evitar que lo pases, pero solo el tiempo dirá. Creo que tu mente ahora puede descansar un poco más si comprendí la profundidad de tus palabras, y créeme cuando te digo que mi corazón podrá ahora tranquilizarse y seguir tranquilo al saber que te he encontrado y que eres real, pero por ningún motivo quiero que sufras y MENOS que te alejes de ella. Es una persona que de verdad merece todo tu ser. De algo si debes estar completamente seguro, y es que yo seré tuya por siempre, sea como sea y esté quien esté, pero este cariño debe ser solo amistad y si es por mí, así lo será aunque te baje algún extraño momento de desesperación y me ruegues o me dé a mí por rogarte.
Esa noche dormí más tranquila que cualquier noche anterior. Mis sueños fueron completamente suyos, pero la paz que me transmitieron era realmente inigualable. En ese momento fue que comprendí que lo amaba, pero no como esos amores de películas por los que luchas eternamente y no puedes vivir sin el otro. Este era un amor más tierno, más puro, de los que siempre creí sentir pero nunca creí ser correspondida. Y da igual en que lugar del mundo se encuentre él o me encuentre yo, o con que personas y cuan enamorados estemos de ellos… siempre habrá algo especial entre nosotros, y yo estaré bien y completamente feliz, en la medida en que él lo esté.












