domingo, 7 de abril de 2013

ilusión en tránsito


Hace un tiempo, ya hará unos tres meses o un poco más supongo, escribí una historia que no tiene ni pies ni cabeza, no es real y a la vez tampoco ficción, y se borró. Trabajé un par de horas para que quedara perfecta, aún tenía las sensaciones a flor de piel aún cuando ya había pasado un mes al menos de ocurrido el suceso, pero pude y había podido transmitir todo lo que quise, pero se borró, y con él, el verlo.

Ahora ya no sé el orden que tenían las cosas, recuerdo vagamente miradas y sensaciones pero nada más, y una parte de mi se aferra a no dejarlo ir. Son ilusiones, son cosas momentáneas. Son sensaciones que te elevan el ego, te sacan una sonrisa y te mantienen expectante. Antes con solo verlo era suficiente. A veces me acordaba de él y esperaba encontrármelo. En algún momento incluso modifiqué mi horario matutino para poder calzar con su hora de tomar la micro. No siempre me resultaba, pero cuando lo hacía, me ponía feliz. Puede que no me acordara de él en todo el día, pero en la mañana era esencial y siempre igual. 

A veces me subía a la micro un paradero antes, otras, en el mismo cruce, pero siempre fue igual, estuviera sólo o acompañado, fuera yo sola o acompañada, siempre se sintió igual. Me subía, caminaba hacia el fondo, lo miraba como quién busca asiento, me miraba, nos ignorábamos, llegaba a mi asiento, sacaba el maquillaje y él se daba vuelta ligeramente. Nos mirábamos e ignorábamos. Al bajarnos, igual. Al llegar a tomar el metro, igual.

¿Por qué tardé tanto en escribir sobre él? Quizá porque cuando escribo sobre alguien, cuando lo hago más "real", todo se va en picada, y tengo miedo. Puedo querer escribir sobre muchos y arriesgarme, pero por algún motivo me da pánico hacerlo con él. Supongo que no quiero perder eso, que aunque falso, es lo más real que me queda. Pero hay que hacerlo, tengo que evitar subirme a la micro esperando verlo. Tengo que dar vuelta la página y continuar. 

Qué color le da, pensarán ustedes. Es verdad. Nadie se enamora de un extraño y por solo una mirada. Y yo no lo estoy. Hablar de amor es demasiado y sería una locura inmensa incluso para mi. Pero me gusta aferrarme a esas pequeñas ilusiones. Si quiere me juzga. Si no, sienta conmigo. Disfrute lo pequeño y sea feliz. 

"One in a million" comenzaba a sonar en mi reproductor de música a la par que abría mi bolso para buscar algún libro de lectura para el camino. La fila para la micro había sido larga, estaba oscuro ya y me dio por sacar una foto a los autos que pasaban por la avenida. La publiqué. No sabía que después miraría esa foto y sonreiría, sobre todo por la pequeñez que sucedería los minutos siguientes. 

Levanté la vista para observar a los pasajeros que subían. Como siempre, yo estaba en el último asiento. Y ahí estaba él. No lo había recordado pero bastó una milésima de segundo para hacerlo. Mi actitud contigua fue evitar que me viera, pero era una tontera, yo quería que me viera. Levanté nuevamente la vista y me vio, su expresión fue la de reconocerme y ahí se quedó. Lo miré a ratos por un cierto tiempo hasta que me convencí y me metí en el libro.

La protagonista estaba atascada en un barco magistral, enamorada de un hombre generoso pero de naturaleza peligrosa y en un abrir y cerrar de ojos se vio envuelta también en aquel ambiente sin saber cómo ni cuando y menos por qué. Era asechada por personajes aristocráticos siendo ella sólo una sirvienta.

Una niña comenzó a hacer una pataleta, y al otro extremo trasero de la micro, un joven un poco mayor que yo se reía conmigo de lo tierna que era la niña al comienzo. De lo hincha pelotas que era después. Entre tanto, volvía a mi música, o a mi libro.

La vida de la protagonista se vio en crisis cuando un lobo feroz intentó atacarla y luego otra bestia de igual calibre la salvaba, pero a la vez quería matarla. Su instinto así lo esperaba.

Cuando pude abstraerme de la historia, logré percatarme que el recorrido iba llegando a su fin y ya estaba más desocupado el pasillo de la micro. El joven en cuestión se había sentado al comienzo de la fila de asientos. El joven con quién fuimos cómplices de ternura hacia la niña con pataleta, se levantó para bajarse, caminó hacia la puerta principal al lado del chofer, nos miramos, y ahí noto que alguien al comienzo se da vuelta y me mira. Ahí estaban los 2, mirándome y yo, sintiéndome en vez de agradada, incómoda. Aunque debo admitir que a mi ego le gustó bastante.

El recorrido continuó con normalidad. Cerré el libro y me fijé en mi música. Decidí que aunque era tarde, me bajaría en la parada anterior, donde se supone, se bajaba el muchacho inicial. Pero no se bajó. Me decidí a bajar en mi parada entonces. Cuando lo hago, noto que él se levanta y me mira ligeramente. Camina hacia la puerta y me vuelve a mirar. No sé que me pasó pero caminé hacia la puerta donde él se encontraba a la par que nos mirábamos. Se colocó nervioso y se le notó en la mirada, y bueno, dio un paso en falso, casi se cae y no volvió a mirarme. Yo me coloqué atrás a cierta distancia, y miré por la ventana contraria para que no se notara que me reía. Nos bajamos, caminé sin mirar como siempre y cuando me doy vuelta, él ya no estaba.

¡Estúpida yo! al pensar que él caminaría por mi calle. Eso no iba a pasar y lo sabía. El sentido común lo sabía. Y ya era tarde. No volvería a verlo quizá hasta cuando.

Quizá no seremos nada. Quizá lo seremos todo. Tal vez somos muy tímidos o muy pacientes. Quién sabe. Esta historia tendrá un final, solo que no quiero ser yo quién se lo de. 


miércoles, 6 de febrero de 2013

Apariciones inesperadas

"Lo vio  Lo que esperó por tanto tiempo al fin sucedía. Aunque ya se había acostumbrado a la idea que no ocurriría, porque ya había pasado mucho tiempo,  ya se podría hablar de años, pero ahí estaba, nuevamente cuando no tenía que estarlo. Era algo tan típico que apareciera cuando ya no quedaba nada, cuando la esperanza se hacía añicos y era olvidada. La única reacción racional que tuvo fue un "vuelvo al tiro" y sin siquiera constatar si la habían escuchado, salió con paso apurado, y luego intentó correr. Tropezó en las escaleras, a un costado, un grupo de alumnos de derecho entre los que se encontraba uno que a ella solía llamarle la atención, pero no le importó, lo que acontecía en ese momento no le permitía pensar, no le permitía darse cuenta de nada, simplemente quería llegar a tiempo y parecer natural, nada había cambiado al parecer, 5 años habían pasado y en solo un segundo todo volvía a ser como antes, él aparecía y ella corría a verlo, a saludarlo, simplemente con eso se contentaba. No sabía qué haría cuando lo viera, ni cómo reaccionaría, pero tenía que verlo y que él la viera a ella. 

En el descanso de la segunda escalera se detuvo a arreglarse un poco y no parecer acalorada, como si hubiese escapado de algún psicópata. Lo vio y lo ignoró, definitivamente nada había cambiado, aunque él no se percató de su presencia, estaba muy metido en la conversación que comenzaba con una joven muchacha, ¿De dónde había salido ella? ¿Por qué se conocían? A pesar de las preguntas, sabía que no tenía derecho a sentir celos, y se podría decir que no los sentía, quién sabe. Se acercó a Tom, su amigo, lo saludó, lo molestó un rato, hasta que este le comentó que Alejandro estaba ahí, ella se dio vuelta como si no se hubiera dado cuenta, se sentía tan cínica, pero ya estaba ahí, ya había comenzado a interpretar ese papel y debía mantenerlo, hizo como si poco le importara y siguió conversando. Al cabo de unos minutos, decidieron acercarse donde Alejandro se encontraba.

¿Será que de verdad nada había cambiado? Por un segundo así parecía. Él abandonó la conversación que mantenía con esta chica, estaban frente a frente, sin decir palabra, aunque su saludo fue cálido  más de lo que ella suponía que debía ser, un abrazo definitivamente no era algo que ella esperara, aún así, no sabía que decirle. Se hicieron las típicas preguntas de rutina como para ponerse al día, aunque poco recordaría ella después los detalles de aquel breve encuentro. Era hora de partir y aunque no hubiera tema, el silencio le era cómodo. Estaban ahí los dos, bueno, había más gente, pero parecían no existir, parecía que se podría prescindir de ellos, y eso la asustó un poco, mucho tiempo había pasado esperando que ese sentimiento se acabara como para que en dos segundos el destino le demostrara que aún seguía estancada en él. Miró a Tom e intentó hacer que la conversación fluyera por ese lado, pero tampoco resultó. Finalmente se despidió, aunque le hubiese gustado tener más la atención de él, comprendía que era lo que era, nada más que una ilusión, nada más que un buen recuerdo, nada más que dos conocidos, si es que se les podía llamar así, y de ese modo debía ser. 

Se marchó intentando no mirar hacia atrás. Ellos habían seguido si camino también y todo volvía a la normalidad, excepto una cosa. Algo dentro de ella comenzó a aflorar con más fuerza. Todas aquellas emociones contenidas, no procesadas, se volvían consciente ahora. No aguantó y llamó a una amiga. No tenía intención de subir a clase, pero sabía que debía hacerlo, aunque antes debía calmarse- ¿Aló? - sonó desde el otro lado del auricular - lo vi, apareció Alejandro, lo vi, y estoy a full - fue lo único que pudo decir a consciencia, temblaba de pies a cabeza y sabía que no era precisamente un problema de salud, el corazón parecía que se le saldría por la boca y no era por correr una maratón. Nada había cambiado. Rayos, 5 años después y seguía teniendo ese poder sobre ella, seguía evocando en ella un bloqueo cognitivo tal que la noqueaba pero que le encantaba. Era como si olieras el olor de la marihuana tras años sin sentirla ni estar cerca de ella, después de haberla olido durante un año completo. 

Sabía que la próxima vez que lo viera podría ser en otros 5 años más, si es que, pero eso le bastaba"

Primer ciclo 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

Hace un mes cada varios meses...

Había escrito LA historia aquí y de estúpida la perdí entera... ENTERA! 

domingo, 2 de diciembre de 2012

you know what?


Podría contarte una triste historia. No es la más triste ni una que te hará sufrir y agonizar como si la estuvieras viviendo. Es una historia como cualquier otra pero que plantea una disyuntiva... ¿Es triste por los sucesos o por las decisiones? ¿Es que hay que sentir pena por la mala suerte del personaje principal o rabia, molestia, porque ese personaje no tomó las acciones debidas? ¿Es acaso una víctima de las circunstancias o un pobre cobarde? ¿Será a caso una mera víctima de las consecuencias de las cuales no tiene responsabilidad? ... juzgue usted mismo. 

jueves, 18 de octubre de 2012

llamado


Me desperté acelerada, un poco desesperada, ahogada, y transpirando. Sentía un calor agobiante y una inquietud difícil de explicar. Mi alma estaba en llamas y mi cuerpo sufría por ello. Me destapé con dificultad e intento levantarme para ir al baño por un poco de agua. Al ponerme de pie un poco grogui, siento cómo algo baja por mi nariz. Era sangre, de esos ataques que no paran en harto rato. Miro la hora un poco frustrada y molesta, eran las 4:44 hrs. Recordé inmediatamente a mis arcángeles. Caminé con lentitud hacia el baño a detener la hemorragia. Al rato de unos minutos, cuando vi que el flujo era bastante, me sentí cabreada. Tenía sueño, tenía que trabajar al día siguiente, y simplemente quería tenderme en la cama. En algún momento me dije a mi misma que daba igual si dejaba todo manchado, me iría a acostar, y así fue. De pronto, no se cuanto tiempo pasó, pero la sangre detuvo su flujo y pude regresar a mi habitación. Me lancé en la cama. Ya no sentía tanto calor, así que pude taparme por completo y caí en un profundo pero agitado sueño.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Cansada...



Si, estoy en ese proceso en el que me aburren las historias de amor, pero las anhelo. Como si estubiera furiosa, frustrada, como si quisiera preguntarme ¿Cuál es el problema conmigo? ¿Debo acaso ser más paciente aún de lo que ya he sido? ¿O será quizá que nunca lo fui? 
Odio sentir así. Cada vez es peor. Cada día viene con más culpas, cada vez con más tristeza, rabia y desesperación. Es rabia con la vida, con el destino, con cupido, con quién sea que se encargue de esto. Es rabia conmigo misma. Es no saber a quién odiar, y a la vez no querer odiar a ser alguno. No saber si avanzar, detenerse o retroceder. No saber si buscar o desistir. Si insistir o simplemente dejar pasar. 
Es ese momento en el que ya no se que sentir. Siento impotencia, que se mezcla con desesperación, con esperanza, con razonamiento, con tristeza, vacío, desazón, y con amor, un amor que nunca he sentido, pero que lo tengo atrapado y a veces se siente como si quisiera explorar, como si quisiera salir por cada poro de un modo incontrolable. Simplemente reír como lo he hecho, amar como lo he hecho, vivir como lo he hecho, aunque haya sido solo en sueños. 
El vacío me carcome, y siento que ya se está notando en mi exterior. Me quema, me consume, y ya no se si tengo fuerzas o ganas ocultarlo. Y es ilógico, estúpido, lo se, pero es, y tengo que asumirlo, porque negarlo, no hará que duela menos, y sí, he querido hacer cosas estúpidas por alejar esta sensación, ahora mismo quiero llorar, pero no... 
Es verdad que uno no puede tener todo lo que quiere, y que si alcanzas un objetivo en tu vida, otro se desmorona, y tengo miedo, tengo pánico que eso ocurra, pero a la vez ansío con tantas ganas que tiemblo. Lo necesito. Lo quiero. Lo busco. De mis pies ya no pendo. 
Ojalá silenciar este ruido mental... ojalá acallar esta voz interior. Ojalá se pudiera hacer que ya no vibre en vacío y en eco, cada parte de mi interior. 

Me derrumbo, y no quiero que lo vean. Si quiera yo estoy interesada en verlo. 

Ojos que no ven, corazón que no siente... 

domingo, 7 de octubre de 2012


Tantas cosas que compartir contigo, pero sigue siendo todo tan ilógico, tan necesario y a la vez inútil. Si existiera una guía para avanzar todo sería mucho más fácil. Si entiendiera un poco más, pero estoy cesgada, por lo que quiero, lo que es correcto, lo que parece correcto y lo que no lo es o no lo parece. Me siento estancada. Siento que avancé de algún modo y ahora de pronto, simplemente retrocedí. Ya no pareces ser el mismo, o quizá simplemente lo proyecto. Es positivo? es negativo? simplemente es? No lo se. Pero es un juego que ya me aburre, aunque no así tú. Es el no saber, es el no conocer el procedimiento. Es saber razones, conocer las metas pero estar perdido. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Everything

Hacer las cosas simplemente por que ya no puedes más.
Querer desaparecer un rato, lanzarlo todo al azar.
Y aunque nadie te entienda, gritar hasta callar.

Porque es todo lo que quieres y todo lo que no,
Es todo lo que sueñas y sientes a tu alrededor.
Porque es todo lo que esperas, cuando corres contra el reloj.
Y es que ya no queda nada más que el último adiós.

Cuando estás cerca de lo que necesitas pero no lo puedes ver.
Simplemente sostén mi mano y no me dejes caer.
Cuando estés cerca de lo que quieres pero no lo puedes saber,
Simplemente sonríe y caeré nuevamente a tus pies.

Pero son cosas que van más allá de lo que puedes entender,
Es algo que sabes hace tiempo, aunque no lo puedas comprender.
Porque es todo lo que quieres, y lo que no quieres también.
Más allá de un deseo, más allá de una ilusión, es posible llegar a ser...

martes, 4 de septiembre de 2012

Sube & Baja


¿Qué es lo que te gusta de él? me preguntaron ayer.
¿Qué es lo que me gusta de él? me he preguntado más de alguna vez.
Pero cada vez que escucho esa pregunta, no puedo entender
¿Qué será lo que me pasa contigo, que no lo puedo ver?




domingo, 26 de agosto de 2012

Alone with you


Si no hay cosa que me guste de ti,
¿por qué no puedo más que regresar?
Sea física o mentalmente, no puedo escapar,
Y aunque sé que no es correcto, lógico o incluso sano,
No puedo o no quiero evitarlo.

Y caigo en espiral,
Como si esto nunca fuera a acabar.
Pero he pasado por situaciones similares,
Y de todas he logrado safar.
A pesar que caigo y caigo, y el sentimiento sigue siendo igual.

Y continúo preguntándome, si habrá algo mal,
Y me pierdo sin saber si te espero o te he de inventar,
Pero esto sigue siendo lo mismo, con un paso más
Y quizá poco a poco y sin notarlo he de avanzar.

Sacar una nueva experiencia de toda situación,
Continuar paso a paso, sin pensar en una razón,
Olvidando que lo que mueve es más que una ilusión,
Dicen que se llama esperanza, yo lo llamo ensoñación.

Si no hay cosa que me guste de ti,
¿por qué no puedo más que regresar?
Si todo de ti, me hace mal
¿Por qué sigo imaginándome que volvemos a hablar?
Pero esta vez sería distinta, no sería un juego de azar,
Sería una situación que ambos buscamos,
Debo dejar de soñar, y aterrizar.

Palabras, palabras, palabras, y nada más.
Vacíos que se llenan imaginariamente pero dañan más.
Y me demuestras sin saberlo, todo lo que hace mal,
Y sacas lo mejor de mi, pero todo esto, me lleva a tumbar.

Si no hay cosa que me guste de ti,
¿por qué no puedo más que regresar?
Y por más que lo intento, por más que lo quiero negar,
Quizá no es a ti a quien espero,
Y quizá nunca va a llegar.

jueves, 2 de agosto de 2012

Completamente Stephan ...


Ahora ya con un poco más de claridad mental,
cuando el aplanamiento me ha abandonado
quizá no por completo, pero si en gran parte...
puedo procesar la información on mayor objetividad
y se resume en pocas palabras:
Educación, cortesía, un poco de engreimiento, y cínismo
este último, por ambas partes.

Información ya sabida, información comprobada,
reserva, y carencia, no esperaba más de lo que pasó
pero tampoco iba a conformarme con menos
¿Y ahora qué? Hay que esperar
Ya el fuego se apagó, si es que en algún momento se encendió.

Eso fue todo, con eso todo terminó.
¿Y ahora qué? es la pregunta en cuestión
Solo queda seguir caminando,
Porque esta etapa, por mí, se acabó.

Pero no puedo desmerecer el tiempo que pasé así,
no puedo negar que me ayudó bastante,
que me sirvió en tanto aspectos, a luchar con tantos fantasmas,
y sí, tienes un poder increible para hacerme sentir una basura
con el simple hecho de moverte un centímetro.

Aún así, gracias...

miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Y ahora qué?


Jugué mis cartas y ¿ahora qué?
Procuré no asfixiarte y quizá no lo logré
Moví cada una de mis piezas
buscando entrar en tu piel
Y ahora que he alcanzado mi primera meta
me pregunto ¿y ahora qué?

¿Debería continuar hasta lograr llegar a ti?
¿Debería continuar aún cuando ya no quede nada de mi?
Las circunstancias o tú mismo me han hecho sentir
Que valgo menos que nada, que soy patética,
¿Qué más se puede decir?

Aún así decidí jugar, y que era bueno insistir una vez más
Pero ahora que lo pienso, fue educación y buena voluntad
Pero de fuegos y amores nada, quizá una pisca de complicidad.

Y ya que he dado un paso me pregunto ¿Y ahora que?
¿Seguiré jugando este juego o simplemente me rendiré?
¿Cuándo es el momento de decir basta y comprender?
¿Cuándo hay que seguir jugando, y cuando perder?

domingo, 29 de julio de 2012

Si lo deseas...


Si lo deseas, puedo desaparecer,
no diré que no estaré de vuelta, pues lo haré,
simplemente no me volverás a ver.

Dímelo de verdad, dímelo sin filtro,
lo que quiero no son ilusiones,
sino verdaderos amores.

Si lo deseas, será como si no existiera,
nunca te preguntaron cosas extrañas,
ni te miraron como si no faltara nada.

Si lo deseas, así será.
Sólo dímelo una vez y hecho estará.
Sin vacilaciones, simplemente realidad.

Si lo deseas, no me volverás a ver,
si así lo quieres, si quiera te recordaré.
Solo debes pedirlo y ya, pero a este lugar,
siempre he de volver.

Una palabra tuya, puede hacerme caer,
puede hacerme volar, incluso desaparecer.
Una palabra tuya, dirá lo que habrá de suceder.
Más sólo un movimiento, y caeré rendida a tus pies.

viernes, 13 de julio de 2012

I'm sorry


Lo lamento, pero no lo sé hacer de otro modo
Quizá puede ser un poco violento, quizá un poco intenso,
Incluso puede verse perturbador en un comienzo,
Avasallador incluso, aunque de lo contrario haga el intento.

Lo siento, pero no sé hacerlo de otra manera
Y es que lo que llevo dentro se enciende y a tu árbol me arrima
Y no se si será verdad, no se si podría concretarse en realidad,
Solo sé que una vez que me pasa, no hay vuelta atrás.

Y perdona nuevamente si parece precipitado,
Si parece incluso hasa un poco necesitado,
Es solo que aún no se controlar mis emociones
Cuando apareces y me quitas las razones.

Y lo lamento si no se entiende lo que hago
Si luzco un poco loca y a veces de mal humor
Disculpa si te he mirado con resentimiento o mala intención
Lamento disculparme tanto cuando solo hay ilusión.

Lo lamento, pero no lo sé hacer de otro modo
Quizá puede ser un poco violento, quizá un poco intenso,
Incluso puede verse perturbador en un comienzo,
Avasallador incluso, aunque de lo contrario haga el intento.

Lo siento, de verdad que lo hago,
Pero no puedo expresar de otra manera, por dentro ardo.
Me encantaría poder hacer algo distinto, me encantaría poder controlarlo,
Y quizá algún día pudieras conocerme y comprender
por qué cuando quiero amar a veces ladro.

Y esta, es la última disculpa que hago.

lunes, 9 de julio de 2012

No control


Nadie me ha hecho sentir como tú lo haces.
Como si no existieran cosas imposibles,
Como si todo fuera bueno, y no hubieran puntos ni desvelos.
Como si pudiera volar y tocar el cielo con mis dedos
Como si todo lo que tocásemos, derritiera el hielo.

Nadie me ha hecho sentir como tú lo haces,
Nadie me ha hecho sentir que soy un desastre
Nadie ha aplastado tanto mi ego sin siquiera acercarse,
Nadie me había destrozado así el alma, como estrellas fugaces.
Como si lo que hago estuviera mal, como si no hubiera razón de mirar.

Nadie me ha hecho sentir como tú lo haces,
Ni elevar mis pies manteniéndome en tierra,
O hacerme sentir la mujer más patética de la existencia,
No, nadie me ha hecho sentir como si ya no existiera.

Y aún así te sigo buscando,
Y aún así hacia ti sigo caminando,
Incluso cuando te veo y pretendo ignorarte
O cuando te busco esperando no encontrarte.

Aún así te sigo esperando, que un día vengas y tan solo me hables,
Que si quiera me des una ligera oportunidad
Porque sé que esto es un juego con un solo jugador y nada más
Porque tú no estás interesado, y yo, lo estoy de más.

Nadie me hecho sentir como tú lo haces, es verdad
Y quizá mil veces en el futuro me vuelva a pasar.
De transportarme del cielo al más oscuro infierno,
De sentirme una cucaracha, a sentirme alguien normal.

No, nadie me había hecho perder la cordura, como tú lo haces.