No quería darme vuelta, aunque deseaba con muchas ganas saber cuál era su reacción al verme, si me reconocía, si me ignoraba, si me saludaba, quería saberlo, pero no era capaz de mirarlo, mucho menos de estar cerca de él. La sola idea de tener sus ojos en mi otra vez aunque fuera en un vago encuentro me ponía histérica, perdí todo el control que tenía sobre mis extremidades, y mientras peleaba conmigo misma y me preparo para darme vuelta, oigo un "hola" a mi espalda, que hace que se me congele la sangre, y un frío extremo pase por mi columna vertebral, partiendo desde la nuca. "hola" respondo de vuelta, y no recuerdo más. Sé que hablamos de su familia, de cómo estaba yo, qué hacía ahora, qué hacía él, si teníamos planes, etc., lo sé, pero no lo recuerdo, quedé en blanco, en ese extasis que te recompone lo destrozado, y a la vez lo rompe mucho más. Esa era yo, que ya no era yo. Y lo vi. Quería que nos tomáramos un café uno de estos días, le dije que si, y me bajé de la micro, no era si quiera el paradero por lo que tuve que caminar varias cuadras para llegar donde tenía que llegar, pero debía salir de ahí, era eso o desplomarse de un desmayo. Ya no era yo. Ya no tenía control sobre mi. Ya no tenía fuerzas. Me senté en la banca de un paradero y respiré.
" escribiendo es lo que soy, escribiendo vuelvo a mi centro, escribiendo puedo recordar, lo que por la vida siento"
jueves, 13 de febrero de 2020
Sueños.
Lo volví a ver, y no pude hacer más que reconocerlo, era imposible no hacerlo, aunque estuviera a 3 cuadras o justo a mi lado, era él. Me di vuelta rápidamente para que no notara mi presencia, aunque costó. Al verlo, sentí todo de nuevo, volví a escuchar cómo cada parte de mi cuerpo se rompía, cómo esos trozos me calaban la piel desde su interior intentando salir, sin poder conseguirlo. Lo escuché, era su voz, mi corazón volvía a estar hecho trizas, y yo, en el suelo, metafóricamente hablando, aunque siendo sincera no sé qué me mantenía en pie, mis piernas temblaban, mi estómago se apretaba, sonaba, de todo, mis brazos tiritaban, el frío y el calor me invadían, frío, calor, frío, calor, frío, calor, y así sucesivamente.
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