Creo que he hablado tanto de esto
contigo, o más bien, conmigo misma imaginando que es una conversación sincera
contigo que, al momento de hacerla real, si es que eso sucede, siento que no
saldrá de la forma que quiero que salga, que necesito que salga para que se entienda.
Soy una persona intensa para
muchas cosas, apasionada, me gusta conversar, comunicarme, y creo que eso es lo
esencial cuando te relacionas con cualquier persona, sea familiar, amigo, en el
trabajo, pareja, amigos con ventaja, lo que sea.
Nunca he sido de tener este tipo
de relaciones, al menos no que yo supiera, y por tanto soy completamente nueva
en esto, soy una persona que intenta que no le importen las cosas, cuando se
involucra y se afecta hasta porque la señora de la micro tenía problemas para
subir o pagar su pasaje, y no me arrepiento de ser así, me gusta, pero a la vez
el costo emocional y energético es alto. Por eso, te pido que me tengas paciencia.
Entiendo si no la tienes o no quieres tenerla, pero te lo pido, y en pedir no
hay engaño, o como dicen, guagua que no llora, no mama.
Hemos hablado de tus relaciones
anteriores varias veces, y lo agradezco, y a la vez, yo he sido más esquiva con
eso, porque en realidad no tengo mucho que contar. Mis experiencias, ahora
tonta grande entiendo que han sido elecciones, pero siempre han sido, como te
dije en algún momento, con buenas personas, pero que no eran para mí ni yo para
ellos.
El problema no es ese, sino que
cree en mí un muro tan alto que a veces cuando alguien lo traspasa, me vuelvo
torpe y no sé cómo reaccionar, porque me acostumbré a mi tranquilidad, a mi
control, aunque no es lo que quiero, porque no es quien soy, yo me involucro, me
gusta conocer a la gente, no solo saber qué hacen, en qué trabajan, sino saber
realmente, qué les asusta, qué los motiva cada mañana, qué los encoleriza, qué les
remueve el corazón, no sé, conocer sus fantasmas, sus demonios, no solo su luz,
como se dice.
Sorry si divago, a veces, bueno,
casi siempre, lo hago. El punto es que, y va a sonar super cursi, pero ¿te ha
pasado que cuando se termina una relación sientes cómo tu corazón se rompe?
Bueno, la primera “relación” que tuve fue así. Comenzó todo super bien, fueron
unos 4 meses muuuuuy intensos, donde ya a la semana, sabía demasiado de él,
pero a medida que iba pasando el tiempo me daba cuenta, que había muchas cosas
más por saber, y que su sinceridad no era tal. Terminé siendo “la oficial” para
sus compañeros de trabajo y clientes e incluso ante su familia, pero me enteré
al final, que no era solo yo, sino que era una competencia por su corazón donde
éramos 3 competidoras, y según me dijo, yo llevaba la delantera, pero antes de
eso, nunca supe que era un juego y, por tanto, nunca supe las reglas, sé que
las promesas hechas, las rompió todas. Con sus idas y vueltas, comencé a volverme
loca, sentía que de alguna forma perdía el control de mi misma, y él no ayudaba,
sino que me desestabilizaba aún más. El asunto es que al final, yo me fui de vacaciones
por 3 semanas, que se me hicieron eternas. Al volver de esas 3 semanas, ya sabia
el panorama, las cosas se dieron de tal forma que perdí el juego. Unas 2 o 3
semanas después, en estado masoquista, vi unas fotos y vi que él le decía “te
amo”. Al leerlas, no te miento ni exagero, escuché y sentí cómo mi corazón se
rompía en mil trozos de cristal o vidrio, no sé, que calaban en cada uno de mis
órganos, y dolía, mi cuerpo temblaba, me tuve que sentar. Luego, sentía cómo
donde se supone que estaba mi corazón, todo era vacío. Fue mi primera “relación”
en muchos sentidos, la verdad, en todo sentido, pero para él no, y así fue como
mi autoestima, mi confianza en mí misma, y mi estabilidad emocional se fueron
al suelo hasta ese día, donde ya no solo tenía ataques de colon, sino que no podía
aguantar ni el desayuno, porque hasta eso lo vomitaba. En esa relación llegué a
bajar unos 12 kilos en 1 mes aprox., y 4 kilos en 2 días, por la crisis de
colon y que iba 4 veces a la semana al gimnasio. Me perdí de mí, mi relación
con mi mamá que siempre había sido excelente estaba rota, ya no tenía dónde ir porque
mi refugio era el gimnasio, pero él trabajaba ahí, así que no, ya no tenía
dónde ir, y me rompí.
Las relaciones que siguieron
fueron cortas, muy cortas, algunas intensas también, hablando tooodo el día, de
muchas cosas, pero donde terminaban mintiéndome igual, en la cara, con un care´rajismo
increíble, a tal punto que sentía que realmente yo tenía la culpa. Ahora
entiendo que no era así. Osea, todos tenemos responsabilidades en las
relaciones, las cosas siempre son de a dos, pero cuando alguien no se quiere
hacer cargo de sus emociones y sus fantasmas, lo más fácil que se puede hacer
es culpar a quien ya se culpa como hábito de vida, a quien si alguien le pasa a
llevar el hombro en la calle es ella quien pide disculpas, aunque no haya sido
la culpable… bueno, esa he sido yo. Me ha costado un montón darme cuenta de
cuál es realmente mi responsabilidad, y tiene que ver con los límites, con qué
tanto me entrego sin pedir nada a cambio, con mi hábito de “no molestar” al otro,
y siempre estar. He terminado dando consejos para que el tipo que me gusta, y
que me dejó por otra, pueda conquistarla o arreglar sus problemas y peleas con ella.
El tipo de relación que tenemos o
que me ofreces, es la que ha despertado todos esos demonios y fantasmas, en un
momento de mi vida donde no estaba preparada para aguantar nada, y cuando
vienen tus cambios, porque créeme, creo que he aprendido a diferenciar cuando
ignoras un mensaje de cuando lo olvidas… es haberme metido nuevamente en un juego
del que no sé las reglas, donde solo tú las sabes, y me comporto torpemente a
veces quizá, o a veces me veo más insegura, porque no sé qué estoy haciendo, no
tengo ni la más remota idea, o quizá lo he escondido tan bien que no tienes
idea de lo que te hablo jaja.
Solo sé que cuando estoy contigo,
me siento cómoda y segura, de alguna forma, y eso me agrada, lo paso bien, pero
no sé a qué estamos jugando. No sé si esto tiene limitaciones, o si puede fluir,
porque creo, y entiendo el por qué si es así, que estás a la defensiva a veces,
como si lo que te dijera fuera una crítica o algo, cuando a veces son simples
comentarios, y entiendo también que has escogido simplemente irte cuando algo
no te gusta, no te molestas en hablarlo, en preguntar, en aclararlo, en nada, y
de verdad no sé si aguantaría una vez más que alguien me mienta (que al final
quiera o no, siempre termino enterándome) y/o se vaya sin darme una explicación,
y tampoco creo que lo merezca.
Al final esto se hizo más largo
de lo que creí y no comenté ni la mitad de las cosas que han dado vuelta en mi
cabeza, pero se me van, soy muy dispersa.
Con todo esto no quiero decir que
me esté enamorando. No me mal interpretes soy intensa, pero no tanto, jaja, para
eso tengo que conocer al menos a la otra persona, y aún siento que no te
conozco, pero siento también que no dejas que te conozca realmente, como si de
pronto sintieras que me estoy acercando y pones tu muro de 100 metros de nuevo,
y contra eso no puedo luchar.
Dije una vez que algo que no
aguanto es la falta de comunicación, entenderás ahora un poco más el por qué, y
no me molesta no saber de ti en una semana, pero sí sentir cómo te alejas de
pronto y no saber si es por algo que hice, por algo que crees que intenté
decir, porque estás colapsado con tu trabajo, con tu vida… pero no tengo cómo
saberlo si no me lo dices.
Le puedes preguntar a cualquier
persona que me conozca y todos te dirán que soy de las que están en los malos
momentos, a mi forma, pero estoy, y me gustaría también estar ahí para ti.
Insisto, no digo de forma romántica, digo estar, pero tampoco te voy a forzar.
Por lo mismo, te pido que me ayudes,
que me enseñes a jugar este juego, que me enseñes las reglas que tienes, y así
yo poder también establecer las mías, que pueden ser para ambos desde un
sigamos, que fluya, no sé, hasta un, ya no más, ¿quién sabe? cuentas claras conservan la amistad ¿no?
Y que me digas si crees que
insisto mucho, que digo poco, que te asfixio, no sé, simplemente que me lo digas
¿es posible?
Bueno, toda esta paja es
principalmente porque quería ser honesta.
Gracias por darte el tiempo de
escucharme.